Análisis de Kingdom Hearts

Érase una vez que se era, un trío de buenos amigos llamados Sora, Riku y Kairi que vivían en las Islas del Destino. Tan buenos amigos tenían un gran anhelo: Poder visitar otros mundos más allá del suyo. Así, entre juegos, travesuras y bravuconerías de su edad, comenzaron a construirse una balsa que les llevaría muy, muy lejos…
Al mismo tiempo, en el reino del rey Mickey, Donald, el mago de la corte, descubre que el rey ha desaparecido sin dejar más que un aviso tras su marcha: Las estrellas están empezando a desaparecer, un muy mal augurio. Así, le ordena a su mago que comience a buscar al elegido de la Llave-espada. Con tal orden, la reina Minnie, envía a Donald y a Goofy, el jefe de los caballeros, a cumplir tal odisea.
Y todo ello, bajo la atenta observación de unos oscuros sujetos que no parecen tener precisamente buenas intenciones…
Mezclando churras con merinas

La primera vez que supe acerca de este juego, lo mismo que muchos otros, pensé ¿qué demonios se han fumado los de Square para mezclar Disney con Final Fantasy? Pero, a pesar de todos los prejuicios que tuviera acerca de tan extraña mezcla, hay que reconocer que el juego que ha resultado de este extraño crossover es un título bastante destacable.
Nos encontramos ante un action-rpg 3D bien animado y con buenos combates, y con jefes, por lo general, de lo más espectaculares. Manejamos a Sora, el elegido de la Llave Espada que, tras ver como su mundo era destruido, ayuda a Donald y a Goofy a encontrar a su rey que, probablemente, sepa cómo restaurarlo a su estado original.

Con tal arma, la Llave Espada, Sora es capaz de atacar a sus enemigos, los “Sincorazón”, criaturas nacidas a partir de corazones dominados por la oscuridad, corazones que sólo pueden ser liberados por el poder de la Llave. Asimismo, la Llave Espada cumple una segunda función que es cerrar los corazones de los mundos por los que pasan para que, así, la oscuridad no pueda dominarlos y destruirlos. Así pues, la mayor parte del juego, Sora, Donald y Goofy se pasarán el tiempo buscando las cerraduras mientras se quitan de en medio a sincorazones y enemigos diversos que habitan los mundos por los que pasan, desde el Hades y Cerbero en el mundo de Hércules hasta el Capitán Garfio en el mundo de Nunca-jamás pasando por Oogie-Boogie en el mundo de Ciudad de Halloween.
Habilidades de combate

Sora tiene el poder de manejar la Llave Espada con gran habilidad. Pero su primer arma no es muy poderosa al principio. Tras pasar por diferentes situaciones, puede conseguir algún llavero que le permita modificar la forma de su arma y así conseguir más fuerza, más magia, defensa o alcance.
Pero aparte de cerrar corazones de mundos y abrir cabezas de sincorazones a golpe de Llave Espada con toda la habilidad que su torpe esgrima le permite (bien raro es su estilo…) es capaz, además, de manejar algunas magias de la saga Final Fantasy, ya sea la bola de fuego de la magia Piro, el ataque disperso de Hielo, el útil Rayo o el imprescindible para sobrevivir a lo largo de este juego Cura. Hay bastante variedad y el sistema de atajos que te proporciona el botón L1 es muy práctico para llevar a cabo estas magias con la rapidez necesaria.
Pero Sora no lucha solo: Goofy y Donald le acompañan a donde quiera que vaya mostrando habilidades de combate y apoyo muy prácticas.

Para empezar, Goofy es un caballero especialista en el uso de escudos. Después de Sora es el más fuerte aparte de tener una cantidad descomunal de energía (en otras palabras, aguanta tantas galletas como en los cortos en los que suele aparecer) aparte de que su escudo le ayuda a bloquear bastantes ataques. Al ser el más grande, la cantidad de bolsillos para acumular items de curación es enorme permitiéndole reaccionar rápidamente en el caso de que alguno de sus compañeros necesite una poción.
Donald, por otra parte, es todo lo contrario: Poca energía, escasa fuerza, muy pocos bolsillos… pero tiene una gran destreza mágica que, teniendo en cuenta cómo se puede recuperar magia en este juego, le permite estar curando a sus compañeros casi continuamente mientras aún siga de pie.
Aparte de ellos dos, según el mundo que visiten, conseguirán aliados de lo más diversos, ya sea Tarzán, ya Jack Skeleton, ya Peter Pan, Bestia… hay bastante variedad.

Además, entre las habilidades de magia también está la habilidad de “invocar” a la guisa de la saga Final Fantasy sólo que, en este caso, no invocaremos a los típicos Shiva, Ifit o Bahamut sino exclusivamente a personajes Disney como Simba, Genio, Dumbo, Mushu, Bambi o la utilísima Campanilla. Eso sí, las invocaciones, en general, son de una utilidad bastante dudosa (por amor del cielo, ¿¡a quién se le ocurrió hacer más útil en combate a Bambi que a Simba!?).
Según se vayan subiendo niveles, los personajes irán subiendo sus stats: Fuerza, defensa, magia y puntos de habilidad. Los puntos de habilidad se pueden emplear para lograr tener capacidades y movimientos que no se pueden conseguir de ninguna otra manera como diferentes movimientos de la Llave Espada, capacidades físicas interesantes como mayor regeneración de magia por daño o simples habilidades anecdóticas como la aspiración o aparición de items extraños.
De mantener el equilibrio entre todos estos aspectos depende que lleguemos a algún final en este largo juego.
Explorando los mundos

Kingdom Hearts nos ofrece más de diez mundos para cumplir en ellos las tareas propias del portador de la Llave Espada. En cada uno de estos lugares, los personajes nativos se ven envueltos en los problemas que traen los sincorazón y usan de la ayuda que el trío viajero les ofrece, a veces ayudando esos mismos personajes a combatir al enemigo común.
Sin embargo, para ir de un mundo a otro no hay ningún camino preestablecido: Sólo existe un vacío extraño. Para conseguir llegar de un lugar a otro hace falta hacer uso de las “naves Gumi”, vehículos que surcan el espacio entre mundos, en este caso, infestado de sincorazones adaptados a vivir en esas condiciones tan adversas. Así pues, entre mundo y mundo tendremos que pasar por zonas “a la Star Fox”, disparando y derribando a enemigos mientras nos las arreglamos para esquivar sus ataques.

Los mundos, por su parte, nos muestran mapeados bastante grandes que podremos explorar con bastante libertad, con bastantes recovecos en los que podremos encontrar cofres con items que nos pueden ayudar. Mención destacada merece Ciudad de Paso, un lugar que, a poco que dominemos las habilidades de salto y planeo, podremos disfrutar en el culmen de su tridimensionalidad.
Si bien llega a haber mapas realmente sencillos (el mundo de Tarzán no es nada del otro jueves para ser un mundo basado en la selva…), otros como los de las zonas finales adquieren una complejidad, que si bien no logran hacer que te pierdas, sí que son amplios y enormemente detallados.
Un ejército interminable

Los enemigos con los que te encuentras a lo largo del juego son muchos y muy variados. Y con muchos me refiero a la enorme cantidad de enemigos con los que puedes llegar a enfrentarte a la vez. Tal vez los programadores han aprovechado bien el uso de colores negros para las texturas de los sincorazón para así lograr que podamos pelear en batallas multitudinarias de más de diez contra tres sin que la consola se resienta ni ralentice el juego, pero, aún así, nos ofrecen una experiencia de juego muy intensa mucho más a menudo de lo que cabría esperar, una experiencia tal que, al cabo de unos cuantos combates, nos olvidamos de que nuestros compañeros de peleas son el pato Donald y Goofy.
Los enemigos, como ya se ha dicho, son de lo más variados y tal variedad no se traduce en gráficos más o menos bonitos (que los hay) sino también en una cantidad de movimientos y habilidades muy propios de cada uno de los enemigos con los que nos encontramos.
Los jefes, por su lado, son enormes por lo general y, los que no llegan a tener la talla de Lado Oscuro, Cerbero o La Entrada a la Cueva de las Maravillas, se ven compensados con unas habilidades y carisma sorprendentes, como es el caso del Capitán Garfio o del viejo conocido por todos, Cloud Strife.
Gráficos, música y demás zarandajas

Gráficamente, Kingdom Hearts es un juego precioso. Sin más. Usa unos diseños mezcla de las animaciones de Disney y del dibujo manga con muy buenos resultados. Sólo hay que ver a Sora: Su ropa es típicamente Disney (sobre todo sus zapatones) pero su cara, proporciones y, sobre todo, pelo, son lo que podríamos esperar del anime japonés. Los sincorazón están a la altura y los personajes con los que nos podremos encontrar en el juego emulan perfectamente a sus versiones originales, a veces acrecentando su espectacularidad como es el caso de la transformación de Maléfica.
Musicalmente… hay que quitarse el sombrero. La banda sonora compuesta por Yoko Shinomura enlaza perfectamente con el espíritu animado del juego en el que podremos escuchar versiones de las canciones de los mundos por los que pasa Sora y compañía. Las canciones de los jefes y las compuestas especialmente para el juego son muy destacables y te meten en harina como debería ser. Más de uno se las querrá y deseará para hacerse con la banda sonora de este juego.
El doblaje de la versión llegada a España no deja de ser el doblaje en inglés típico pero, aún así, las voces están bien seleccionadas e interpretadas. Para los que tengan problemas con el idioma, que no se preocupen: El juego está subtitulado al castellano.
Argumentalmente, Kingdom Hearts no es nada del otro jueves y, aún así, el juego se las arregla para darnos alguna sorpresa de vez en cuando sin llegar al manido uso de los giros argumentales. Es una historia bien entretenida y nos da sus buenas pistas para que sepamos que va a ocurrir sin que parezca que haya nada forzado.
Blandamos la Llave Espada

El juego no es imposible, de hecho, es relativamente sencillo a menos que te metas a la tarea de vencer a Kurt Zisa, Phantom o al terribilísimo Sephirot. Sus dos modos de dificultad le dan bastante juego a menos que te creas tan bueno que juegues directamente en modo avanzado.
Las posibilidades de personalización de las naves gumi es otro punto a favor del juego aunque, por lo general, es raro que alguien tenga la paciencia de construirse estas naves pieza por pieza (es un tanto desesperante, la verdad). Para los que no quieran perder el tiempo en esto, podrán acudir a la tienda de Gepetto para conseguir planos ya realizados de naves gumi habiendo algunas bastante extrañas, todo sea dicho.
Pero, si hay un punto negativo que señalar, es el control. Tiene sus posibilidades y puedes hacer de todo con él… pero eso de seleccionar mediante el menú en medio de un combate una poción para curarte o la magia que más necesites en ese momento no deja de ser insufrible. El sistema de atajos para magias del botón L1 soluciona un poco las cosas pero sus limitaciones (sólo tres magias, una de las cuales casi siempre será Cura) hacen que tengas que depender de más cosas aparte de los objetos y las magias.
En conclusión, Kingdom Hearts es todo un must have de lo más jugable y entretenido con una gran cantidad de secretos y caminos, combates emocionantes y enorme cantidad de fan service para los amantes de Final Fantasy así como los que nunca han dejado de ser niños con las películas y cortos Disney.
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