Análisis de Sonic Chronicles: La Hermandad Siniestra

Sonic ha dejado a un lado la velocidad y las plataformas que le caracterizan para embarcarse en una aventura que tiene todos los elementos característicos de un juego de rol. Y no ha sido SEGA la responsable del proyecto, sino que lo ha dejado en manos de unos grandes expertos en el género como Bioware, el grupo de programación responsable de juegos tan fantásticos como Neverwinter Nights, Star Wars: KotOR, Jade Empire o Mass Effect, y que ha proporcionado un buen soplo de aire fresco en la trayectoria del erizo azul.
El argumento de Sonic Chronicles nos sitúa en medio de una crisis que hace peligrar al mundo, una vez más con las poderosas Esmeraldas del Caos como elemento clave porque si el malo de turno se hace con ellas estará cerca de lograr que triunfe su maléfico objetivo. Sin embargo, en esta ocasión no es el clásico enemigo, el Dr. Robotnik, el que está detrás de
este problema, sino un grupo denominado como Marauders. Al comienzo del juego, Knuckles es capturado por ellos, que también se han logrado hacer con las esmeraldas, y van a por la Master Emerald, la más poderosa de todas. Poco a poco iremos descubriendo que detrás de los Marauders está un malvado ser llamado Ix, y que Knuckles no es el último equidna, pero Shade, la nueva que aparece, está del lado del malo.
Este punto de partida argumental da lugar a un argumento bastante elaborado para tratarse de un juego de Sonic, aunque también bastante poco para un RPG o para lo que Bioware nos tiene acostumbrados. La trama es simple, bastante previsible y sin apenas detalles sorprendentes; mientras que los diálogos, una de las características más trabajadas en otros juegos de Bioware, son aquí más convencionales, y aunque podemos elegir entre diferentes respuestas, la repercusión es mínima y casi nada cambiará. En todo caso, el argumento resultará muy fácil de seguir para jugadores jóvenes, que no quieran grandes cantidades de texto.
La mecánica del juego es puramente rolera, con exploración, resolución de puzles y combates que tendremos que combinar para llevar a buen puerto la aventura. Tenemos un buen puñado de escenarios, no muy extensos pero con mucha variedad en cuanto a diseño. En cada uno de ellos nos encontraremos de todo un poco: gente con la que hablar y conseguir
información, puzles imprescindibles para abrir el acceso a nuevas zonas, objetos para recoger o comprar y multitud de sitios en los que necesitaremos la habilidad concreta de un personaje para poder pasar, y como nuestro equipo se limita a 4 miembros, no siempre podremos lograr lo que queremos sin volver atrás para cambiar nuestra alineación. Por ejemplo Sonic puede atravesar loopings a toda velocidad, Knuckles escalar paredes o romper cajas con sus puños o Tails volar. Esto favorece un poco el volver a explorar los mismos escenarios cambiando el equipo, aunque tampoco es que sea algo que genere enormes posibilidades.
Por lo demás, la exploración no tiene nada de particular, con gente con la que podemos hablar, objetos ocultos que nos están esperando, búsquedas secundarias (no muchas y algo insulsas), y bastante cantidad de enemigos con los que podremos enfrentarnos o tratar de esquivarlos.
En cuanto a los puzles, son muy poco frecuentes, y hay alguno que otro bien concebido y que nos hará pensar un buen rato, aunque en general tampoco tienen demasiada chicha. Suelen resolverse controlando de forma independiente a los 4 personajes, y casi siempre tienen que ver con interruptores. Lo cierto es que dejan con ganas de más, y aumentando su número y su complejidad el juego podría haber ganado un notable interés.
Respecto a los combates, son uno de los aspectos más destacados del juego y, en mi opinión, pese a algunos problemas, uno de sus mayores aciertos, ya que resultan dinámicos, activos, relativamente estratégicos y notablemente divertidos. Para conseguir esto, Bioware ha creado un sistema de combates por turnos a la vieja usanza, pero con algunas características novedosas. Tenemos unos sencillos menú para elegir las acciones de cada uno de nuestros cuatro personajes, que pueden ser ataques simples, ataques especiales y otras técnica (consumen magia), defensa o uso de objeto. Lo más llamativo de todo esto, bastante convencional, es que para realizar correctamente las técnicas deseadas tenemos que seguir con el stylus y mucha precisión unas trayectorias que nos aparecen en la pantalla táctil, o bien pulsar unos puntos en el momento exacto. Si fallamos, la técnica perderá toda o parte de su efectividad. Este sencillo sistema obliga a estar encima en todo momento y a no poder despistarse, además de hacer los combates algo más activos para el jugador de lo que es habitual en los RPG’s de combates por turnos. Por lo demás podemos destacar la posibilidad de mejorar nuestras habilidades con los simpáticos chaos, la subida de niveles en la que podemos elegir las características a mejorar así como las técnicas que queremos aprender. En conjunto el sistema de combate está bien conseguido, las peleas no resultan ni muy fáciles ni muy difíciles, y aunque llega a aburrir un poco especialmente por la repetición de enemigos, está a un nivel más que aceptable.

El apartado gráfico es, desde luego, uno de los aspectos más atractivos de este juego, que destaca especialmente por unos bonitos decorados en 2D, muy coloridos y agradables, que encajan perfectamente con la estética Sonic y que además son muy variados en los diseños. Todo se mueve bastante bien, pero el scroll peca de algo brusco y, especialmente en las primeras horas de juego, puede marear un poco. También los personajes lucen bien, aunque resultan algo pequeños y simples. En los combates el efecto cambia a un pseudo-3D que resulta en unos escenarios menos vistosos y algo pixelados, pero también en unos personajes de mayor tamaño y con unas animaciones muy buenas. El juego contiene además algunas secuencias, creadas como si de un cómic se tratara, y que presentan una muy buena realización.
El sonido, por su parte, me ha parecido un incompresible error por parte de los programadores. La música no le pega al juego ni con cola, y se echa mucho de menos el estilo de los míticos temas de la saga. Los ritmos son muy rápidos y movidos, pero las melodías
parecen fuera de sitio, y además tienen unas malas transiciones, por lo que es relativamente habitual que nos quedemos en silencio un rato porque se termina una música y no vuelve a empezar. Los efectos de sonido, por su parte, son apañados y no presentan nada destacable, pero la mala elección de la música, al menos en mi opinión subjetiva, perjudica notablemente este apartado.
Respecto al control hay que señalar que resulta muy correcto y simple, pues el personaje se mueve en una dirección simplemente con que pulsemos hacia ella, y recorrer los escenarios no supone ningún problema, porque además las acciones también se realizan con sólo un toque en la pantalla táctil. En los combates la interfaz resulta muy sencilla y cómoda, salvo por alguna torpeza como no poder corregir nuestra última acción sin tener que volver a empezar, pero en general se puede considerar que el control es óptimo. Por otra parte, resulta una aventura bastante lineal y fácil de seguir, con un nivel de dificultad equilibrado.
Por todo lo dicho anteriormente, podemos afirmar que Sonic Chronicles es un juego muy correcto, bastante por encima de lo que este gran personaje nos tiene acostumbrados últimamente, pues atraviesa una nefasta racha desde los tiempos de Dreamcast. Sin embargo, no podemos tampoco hablar de que vaya mucho más allá, y se ha quedado a medio camino sin convertirse en el gran juego que muchos esperábamos que fuera, y por ello resulta un poco decepcionante. Y la culpa de esto la tiene que no acaba de destacar en ninguno de sus apartados, y especialmente le pasa factura que el argumento no engancha especialmente y que la exploración resulta un poco insípida. Bioware puso sobre la mesa buena parte de su buen hacer en juegos de rol, lo mezcló con unos personajes con un indudable atractivo, pero le faltó dotar el conjunto de verdadera originalidad, de aspectos que sorprendieran y que ayudaran a enganchar más.
En todo caso, estamos ante un buen juego de rol, bastante asequible para que los menos expertos se internen en el género y muy aprovechable por los fans de Sonic, que verán a este gran personaje en uno de sus mejores juegos de los últimos años. Los más aficionados al género, así como los incondicionales de Bioware, tal vez se vean un poco decepcionados por este Sonic Chronicles.
LO MEJOR
+ Gráficos muy agradables y vistosos.
+ Parar un poco de tanto correr le ha venido bien a Sonic.
+ Sistema de combate entretenido.
LO PEOR
- No termina de destacar en nada.
- Argumento y exploración son algo descafeinados.
- La música está metida con calzador









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