Análisis de The Witcher

Lo primero en que pensamos al analizar un juego de las características de The Witcher –CDProjekt / ATARI- es si resulta correcto llamarlo juego de rol. No es una pregunta casual, puesto que, desde que en 1996 Blizzard presentó Diablo, el género ha contado con dos tendencias a menudo irreconciliables. Por un lado están los seguidores del rol más clásico, fiel a las reglas de D&D (Baldur’s Gate, Icewind Dale, Neverwinter Nights…) o aquel con mayores dosis de acción que capitaneaba Diablo y su secuela.
En principio, The Witcher tiene en común con otros juegos del género el ser una aventura en la que debemos adoptar el papel (rol) de un personaje y llevar a cabo una serie de misiones (quests) principales hasta la conclusión natural de la historia argumental. Existen, igualmente, otros encargos secundarios que nos reportarán objetos útiles, experiencia o simplemente dinero. Su ambientación, un mundo fantástico de aire medieval en el que se unen lo natural y lo sobrenatural encaja muy bien con lo que suele ser habitual en este tipo de juegos.





















