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Los videojuegos “ocultos” de la Master System

Los chicos de SEGA decidieron regalar un videojuego oculto diferente en cada versión que lanzaban de la Master System. No tenían porque hacerlo y tampoco lo anunciaron nunca (por lo menos en el caso de la Master System I), pero es un detalle que se les agradece, ya que comprabas la videoconsola y ya podías disfrutar de un videojuego; menos da una piedra.

Pensad que estamos hablando de la época en la que no existía Internet y que todas las informaciones y curiosidades se descubrían por casualidad, porque te lo había contado un amigo o familiar o porque lo leías en la revista de videojuego de turno, por lo que cualquier descubrimiento era una gran alegría. Leer más

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Los kits de desarrollo

Un kit de desarrollo de software, también conocido por sus siglas SDK, es unconjunto de herramientas de desarrollo que permiten a los programadores crear aplicaciones y videojuegos para un sistema concreto.

Suelen ser versiones modificadas y algo más potentes que su homónimo en videoconsola, con una sencilla interfaz de programación creada para permitir un cómodo uso del lenguaje de programación necesario. Además, incluyen un sistema de detección de errores y una documentación de soporte para ayudar a los programadores con las dudas que les puedan ir surgiendo. Leer más

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Retropacks consoleros

Si os pregunto por un juego de la infancia al que le tengáis especial cariño probablemente la mayoría de vosotros me responda por el primer Sonic, o Super Mario Bros, Alex Kidd, Tetris o quizás Super Mario World o alguno similar. Obviamente no es casualidad que coincida tanta gente, vosotros mismos podríais responderme que esto se debe a la sobresaliente calidad de dichos títulos, pero a parte de este aspecto estas míticas obras del ocio electrónico guardan algo más en común, acompañaban a sus respectivas consolas en un llamativo y económico (aunque nuestros padres no pensaran lo mismo) pack.

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¿Por qué me gustan los Sonics de 8-bits?

Sonic, Sonic, Sonic. Qué os voy a contar de Sonic que no sepáis ya. Su historia está tan manida que hasta mi madre sabe que anda un poco de capa caída últimamente, o al menos eso es lo que se comenta en los corrillos consoleros, porque hay opiniones para todos los gustos, y es que claro, si se le compara con la calidad de los últimos juegos de su más directo competidor, Mario, no sale especialmente bien parado, esa es una de las principales lacras del puercoespín azul en los últimos años.

Sea como fuere a nadie escapa que acaparó su mayor esplendor a principios de los 90 con sus entregas en 16 bits. Vio la luz en aquel lejano año 1991 otorgándole a Sega una mascota de altura, capaz de mirar directamente a los ojos al fontanero bigotudo, relegando directamente al ostracismo al pequeño Alex Kidd. Pobre Alex, qué injusto fueron contigo.

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La potencia sin control no sirve de nada

A unos días del lanzamiento de un nuevo sistema al mercado doméstico del videojuego -la flamante PS Vita de Sony– las expectativas que se han creado con respecto a dicha máquina son altísimas. Que si va a ser una PS3 portátil, que su potencia va a ser desmedida, que viene más equipada que un Mercedes de gama alta… hype en estado puro para todos los públicos.

Viendo las características técnicas de la nueva plataforma y la cantidad de promesas que Sony ha realizado con respecto a la misma (las cuales desde un punto de vista histórico sería mejor no tener en cuenta) parece claro que no va a tener rival. La innovadora pero limitada 3DS de Nintendo parece un enemigo sencillo de batir, un escollo menor que apenas aguantará el tirón del nuevo gran titán. Eso al menos en cuanto al planteamiento teórico. Pero, ¿Realmente tiene PS Vita la batalla ganada? ¿Una máquina tecnológicamente superior garantiza ser número uno en ventas? En absoluto. Y eso es lo que vamos a ver en este pequeño texto.

En mi artículo de hoy no voy a alabar o denostar a ninguna compañía. El tiempo y la edad me han demostrado que es una estupidez discutir sobre que sistema es mejor, sobre todo pudiendo disfrutar de lo mejor de cada sistema. Por lo tanto hoy no vamos a hablar de que fue mejor o peor, sino de ejemplos en los que una mayor potencia técnica no se tradujeron en una victoria clara sobre la competencia. Consolas y ordenadores -por supuesto retro- que siendo claramente superiores a sus competidores terminaron mordiendo el polvo.

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Saga Golden Axe: Espada y brujería “made in Sega”

Ax Battler se dirige hacia la gran batalla en la tierra media por los frondosos bosques de Firewood, a los que el otoño ha despojado de su majestuosidad habitual. Junto a él caminan Tyris Flare y Gilius Thunderhead, dos grandes guerreros con los que ha compartido innumerables aventuras. Pero esta ocasión es diferente. El objetivo de la guerra no es solo conseguir la paz del reino y rescatar a los monarcas. En esta ocasión la batalla adquiere tintes personales. Nuestros héroes buscan venganza. Venganza por la muerte de sus seres queridos a manos de las hordas de Death Adder, tirano que ha sublevado y masacrado vilmente a la aterrorizada tierra media gracias a la mítica golden axe, arma a la que se atribuyen innumerables propiedades mágicas. Arrancar el hacha dorada de las gélidas manos del hombre serpiente y devolverla al castillo real es garantía de tranquilidad y prosperidad para todos los habitantes del reino.

La soledad y aparente serenidad del bosque mantiene ciertamente inquietos a nuestros héroes. Solamente se vislumbran los arrasados campamentos del ejército del rey, donde ningún hombre queda en pie. Todos yacen muertos y salvajemente mutilados en el suelo, junto a sus armas todavía envainadas. Debió ser un ataque por sorpresa, ya que todas las víctimas formaban parte de la Guardia Real. No hay ningún soldado del ejército enemigo pudriéndose en el devastado terreno. Mal augurio para comenzar una batalla tan importante.

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Los últimos videojuegos comerciales (II)

Tras el buen recibimiento que obtuvo la primera parte de esta serie de artículos retro, reanudamos nuestro viaje para descubrir los últimos lanzamientos en las consolas y ordenadores más importantes de la historia.

Esta semana nos centraremos en los sistemas de 8 y 16 bits que dominaron el mercado a finales de los ochenta y principios de los noventa, reviviendo o conociendo (depende de vuestra edad) los videojuegos con los que estas consolas se despidieron de sus aficionados ante el inexorable avance tecnológico que todo lo devora.

Espero que este repaso sea de vuestro agrado y os evoque recuerdos maravillosos de vuestra infancia/adolescencia.

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Carta a una consola olvidada

Querida Master System II:

Hace tiempo que no nos vemos, hace tiempo que no se nada de ti, hace tiempo que el olvido se interpone entre nosotros. Pero no quiero que tu recuerdo caiga en el pozo de la indiferencia, por eso me he acordado de tu vigésimo cumpleaños, visto que nadie ha conmemorado tu memoria, por eso quiero dedicarte unas palabras.

Aún hoy recuerdo como pese a ser la más guapa de tu clase nunca conseguiste ser la más popular, una tal Nes te quitaba el puesto, quizá por que tu padre, Sega, nunca te trató como te merecías, o tal vez porque pusieron muchas expectativas en tí tras la desilusión que se llevaron con tu hermana mayor, Master System, a la que nunca tuve el placer de conocer. Sin embargo llegue a conocer a otro miembro de tu familia, Mega Drive, el ojito derecho de papá. Solía ir a casa de mi vecino a divertirme con ella, los celos empezaban a asomar ya en ti. Pero nada comparado como cuando llegó a casa una pequeña muy singular, Game Boy. No podías soportar cómo me iba de viaje con ella, como jugaba con ella delante de tus narices en mitad del salón, o como detestabas su rancia mirada verdosa. Pero sobretodo, lo que más te dolía era como me iba a la cama con ella cada noche antes de acostarme. ¿Infidelidad? Tal vez, pero ya sabes que lo nuestro estaba de capa caída por aquel entonces… Pero dejemos a un lado los malos momentos y rememoremos los buenos.

Recuerdo el día que nos conocimos. Era un sábado soleado, y yo deambulaba por los pasillos de unos grandes almacenes, te buscaba entre tus congéneres con ilusión y algarabía, porque ya sabía que ese día serías mía, ya te había echado el ojo hace tiempo y sabía que aquel era el momento. Yo iba bien acompañado de mis padres, que aunque en un principio no veían con buenos ojos nuestra relación terminaron aceptándolo. Tú también ibas muy bien acompañada de Alex y Sonic, aun no podíamos ni imaginar los buenos ratos que pasaríamos juntos. Después se nos irían uniendo más compañeros de andanzas: Tiki, Tails, Micky, Alis, Chuck, Axel, los Lemings, y muchos más. Qué grandes momentos.

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