Análisis de Shin Megami Tensei: Persona 3

Eres un joven normal y corriente. Llegas a una nueva ciudad donde comenzarás a estudiar en un gran instituto. Allí aprenderás toda clase de materias y te entretendrás como mejor sepas al unirte a los muchos clubs que allá existen. Sin embargo, por las noches, sabes que ocurre algo extraño. Justo a las doce de la noche, comienza una hora extraña en la que grotescos monstruos empiezan a pulular por el mundo, tiempo durante el cual sólo tú y unos pocos elegidos sois capaces de permanecer conscientes.
Tú eres un simple adolescente más. Sin embargo tienes un poder que no todo el mundo posee. Y por ello, estás compelido a salvar al mundo de la amenaza de “las sombras”.
Tal es el argumento de este grandísimo (en muchos sentidos) juego desarrollado por ATLUS.










A comienzos de los 90 los salones recreativos estaban llenos de Beat´em ups, esos juegos en los que había que avanzar con scroll horizontal despachando enemigos sin cesar, pero que no venían de uno a uno como en los juegos de lucha, sino en hordas. Capcom fue, sin duda, una de las compañías que mejor explotó este género, al que aportaron nombres tan famosos como Final Fight, Captain Commando; Knights of the Round; o este The King of Dragons, del que analizaremos su versión para Super Nintendo.




















