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Command & Conquer (1995)

Buceando en los orígenes

A estas alturas, Command & Conquer se ha convertido en todo un icono de la cultura del videojuego. A poco que uno haya tocado el PC para jugar algo un paso más allá del buscaminas, las series Red Alert y Generals resultan, en el peor de los casos, conocidas. Sin embargo, la historia de Command & Conquer se remonta nada más y nada menos que a los inicios de la estrategia en tiempo real tal y como la conocemos, y es que los genios de Westwood Studios consiguieron darle alas a todo un género que, aún titubeante, trataba de avanzar a palos de ciego. Sin embargo, tras hacer buen uso de los preceptos de Dune II, obra de capital importancia que sirvió como campo de pruebas y primigenio armazón, encontraron la fórmula con la que consiguieron diseñar el primer RTS de masas (que no masivo)

Cuando aún sus competidores (algunos del calibre de un tal Warcraft, por poner un ejemplo) tan sólo podían ofrecer un sistema de juego irremediablemente lastrado por sus la ineficacia de sus controles, Command & Conquer llegó al mercado como una auténtica revelación. La misma tónica y espíritu de Dune II persistía en un título cuyas mecánicas fueron limadas al punto de conformar un juego histórico, más que merecidamente y en varios niveles; en primer lugar como juego per se, y por otro lado, como representante de un género que entraría tras su llegada en una brutal explosión creativa… y comercial.

El amanecer tiberiano

En un 1995 alternativo, un meteorito impacta contra la Tierra. Con él, llega una sustancia alienígena que los humanos llamarán Tiberium, cuya propiedad más importante es la de recolectar los metales del suelo, cristalizándolos en el proceso, y permitiendo su uso. Pero no es oro todo lo que reluce, y la emisión de gases tóxicos tras la cosecha provoca la degeneración del ecosistema, dificultando el desarrollo de formas de vida basadas en el carbono, como la terrestre.

Sin embargo, el hallazgo no pilla de sorpresa a la Hermandad de Nod, una oscura organización que llevaba tiempo preparándose para un acontecimiento de esta naturaleza. En un golpe de efecto, la Hermandad saca a relucir una serie de tecnologías que les permite recolectar el Tiberium. Este giro de los acontecimientos pone en evidencia los planes de dominación mundial de los adeptos de NOD, y sus ataques contra el orden establecido —representado por la GDI o Global Defense Iniciative— inician una espiral de violencia que culmina en una guerra a escala global. Ha llegado el momento de elegir bando; defiende la civilización en el papel de la GDI, o lidera la Hermandad para conquistar el mundo, al antojo del mesiánico Kane.

Más allá de Dune III

Command & Conquer tiene madera suficiente para atrapar desde los compases iniciales, y de hecho desde las primeras FMVs se hace patente el cuidado que los creadores tuvieron en dotar al título de una atmósfera a la altura, que verdaderamente introdujera al jugador en el crudo conflicto por el Tiberium. El juego tiene aires de clásico desde la mismísima instalación, y no requiere más que un puñado de escaramuzas para confirmar que, a todas luces, supera holgadamente las expectativas que le tocó asumir como sucesor espiritual de Dune II.

Y en el campo de batalla, verán que la cosa aquí va de recolectar el Tiberium, único recurso del juego, para crear un ejército con el que borrar de la faz de la tierra a la facción enemiga. La construcción de edificios y unidades es secuencial —tipo “árbol de tecnologías”, vaya— y asienta sus bases en las diferencias entre tropas. La infantería, barata y en cierto modo prescindible, puede proporcionar una buena fuerza de asalto, pero se verá fácilmente aplastada (a veces en sentido literal) por los blindados enemigos.

Hasta aquí todo obedece a cierta normalidad. Como en el citado Dune, hay un recurso que recolectar —la Melange en uno, el Tiberum en otro— y la interfaz es prácticamente un calco. Pero uno de los puntos más interesantes, y donde verdaderamente reside la mayor de las diferencias, es el asuntillo del control. Hasta la fecha, la tediosa jugabilidad de los RTS obligaba a invertir un precioso tiempo en seleccionar a cada unidad y asignar una orden de ataque o movimiento, individualmente. A partir de este punto, todo cambió.

Viva la revolución

Y es que en Command & Conquer no sólo es posible seleccionar grupos completos y llevar a cabo la orden con dos simples clicks, sino que también tenemos la opción de asignar un número al grupo para seleccionarlo rápidamente, incluso aunque quede fuera de la pantalla. Lo que por lógica se convertiría en un estándar de la estrategia en tiempo real fue por aquel entonces un novedoso avance, y una de las razones por las que Command & Conquer sigue siendo un juego excepcionalmente adictivo y fácil de jugar aún a día de hoy.

Por otra parte, de señalar otra clave del éxito de este RTS, probablemente se trate de su acertadísimo sistema de juego online. En 1995, bien es cierto que el juego en red suponía dejar sin teléfono a la familia, y someterse inevitablemente a un ritual de chirridos y lagueos que con suerte culminarían en una partida medio decente. Sin embargo, el sólido sistema del que C&C hacía gala, no sólo daba pie a épicas batallas online —desde la óptica de los medios de la época, claro— sino que las motivaba desde un comienzo. Y es que pese a que el juego cabía perfectamente en un único CD-ROM, los de Westwood Studios decidieron introducir las dos campañas principales en sendos discos, para así provocar el pique entre jugadores, incluso aunque hubieran comprado una única copia. El marketing, las revistas especializadas y el boca a boca hicieron el resto. De hecho, tal fue el efecto provocado, que incluso todas y cada una de las consolas de quinta generación (Playstation, Sega Saturn, Nintendo 64) recibieron su correspondiente dosis de estrategia, en un feudo tradicionalmente cerrado a este tipo de videojuegos.

Conclusiones

Hagan caso a la abuela cuando afirme que el que tuvo, retuvo. Sin atisbo de dudas el clasicazo que es Command & Conquer fue y sigue siendo uno de los mejores RTS. No sólo luce unos estupendos gráficos y ofrece un sistema de juego a prueba de bombas. Sigue siendo tan adictivo como el día de su lanzamiento, y lo mejor es que a día de hoy es completamente gratuito, por lo que puedes disfrutar por la patilla de este trocito de historia digital. No en vano lo tienes al alcance inmediato gracias a ésta versión en html5, jugable desde el navegador. Ya no hay excusas. ¿GDI o NOD?

10 comentarios
  1. gt7h1
    gt7h1 Dice:

    Pues debo confesar que a éste nunca le hinqué el diente. El Dune II fue una enorme viciada (mis padres tuvieron que implementar una estricta política de límite de tiempo en la computadora) y de allí pasamos a los Warcraft, aunque para Starcraft los juegos de estrategia superaban mis mediocreas habilidades videojueguiles. Aunque, por supuesto, el nombre de Command & Conquer era una referencia; prácticamente todas las revistas de la época le dedicaban un buen espacio. Ahora el dilema es si probarlo o no; después de todo ya no dispongo de tanto tiempo y si es tan viciante como parece…

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  2. Djiaux
    Djiaux Dice:

    Lo probare again por curiosidad porque recuerdo que en su dia me lo instale y no me aclare a manejar las unidades mas que chungamente, cree un recokector, se me agoto la pasta y llegaron los malos antes de que me diese la pasta para hacer el segundo.

    Que bien estaban los RTS en la epoca de este juego, Luego vendria el starcraft que fue la bestia… A partir de ahi cuesta abajo, ni siquiera me he pillado el nuevo starcraft de mala pinta que tiene.

    Menos mal que los de estrategia-estrategia estan en una buena epoca.

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  3. Cm_Blast
    Cm_Blast Dice:

    personalmente prefiero el Red Alert 1.
    A nivel visual, de unidades, e incluso vehículos son iguales a este otro (el tanque ligero, artillería y soldados son idénticos en ambos juegos). Pero el red alert 1 es más rápido de jugar (tanto la recolección como otros asuntos).

    el C&C primero nunca lo he conseguido terminar, se me hace un poco lenta y pesada la recolección de recursos. Si, en Dune 2 se tiraban varios minutos para un mísero cargamento, pero en un viaje eran 700 creditos, suficiente para 2 tanques o incluso 2 refinerías (triplicando la velocidad). Aún así, tengo el juego y lo he estado jugando, a ver si consigo terminármelo, ya que es una de esas cosas que creo que tengo que hacer.

    Eso si, es innegable la calidad que tiene el juego en si, ya que Red alert 1 tiene el mismo estilo y es toda una joya de jugar.
    Sobretodo alabar el hecho de no haber armas nucleares que destruyan las cosas por ti, sino que tengas que ser tú el que lo haga.

    Los soldados de este juego pueden resultar mortales, quizás me enfada un poco ver como el enemigo utiliza un enemigo con una granada y te mate un grupo de 4 de un solo proyectil, y por mucho que intentes separarlos cuando vienen enemigos de un modo u otro tus soldados se vuelven a juntar y vuelven a morir en masa :(.

    Que conste, yo estoy enamorado del dune 2, del cual existe actualmente un remake (y muy bueno) llamado Dune legacy, con un manejo muy similar a los juegos de la saga C&C, con clicks intuitivos (mover y atacar sin tener que darles órdenes), cuadros de selección, construcciones en cola, etc…

    De todos modos, recomiendo que la gente juegue al C&C original (y al red alert 1, por que no), son muy buenos juegos, que no sea capaz de terminarlos o alguna misión se te haga un poco más tediosa no significa que el juego no sea bueno, y es impagable escuchar el famoso “reinforcements have arrived!” que se oye en prácticamente todos los niveles.

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  4. Cm_Blast
    Cm_Blast Dice:

    Se me pasó comentar, y también al del artículo (creo) la música de la que hace gala este juego, que es también otro de los factores que lo hacen el gran juego que es.

    Tan solo busquen la canción de “just do it up” y no me digan si con una canción así no dan ganas de construir tanques al momento XD.

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  5. Carlixyz
    Carlixyz Dice:

    nunca me consideré un fanático de los RTS pero me bastó de sobras solo con la demo de este para perder horas enviciado, el problema es que como no miraba los objetivos de la misión nunca sabía lo que tenía que hacer y me la pasaba desarrollando tecnologías en mi base hasta que llegaban las hordas de NOD (siempre mejores y más poderosas que todo lo mío) y arrasaban conmigo, en esa época todos los juegos eran buenos y tenían otro sabor, que viejos estamos jeje…

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  6. ICEC00L
    ICEC00L Dice:

    Arranco siempre mis comentarios diciendo que nunca he sido un ferviente amante de los RTS pese a las enormes cualidades que destacas amigo @DarkO. Muy buena entrada, me alegro que siempre haya ganas de recordar aquellos juegos que hace un par de años nos hicieron maravillar y que actualmente despuntan entre el basto universo de juegos existentes.

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  7. Cebontas
    Cebontas Dice:

    Justo ahora estaba rejugandolo. Te ha faltado comentar que la música es de lo mejor: “I´m a mechanical man!!!!”

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  8. Cinquetto
    Cinquetto Dice:

    Estupendos vídeos, banda sonora y trama; Aunque muy mal aprovechada. La jugabilidad era pobre en su momento y tenía fallos a punta pala, fallos que jamás fueron corregidos. Compárese con Starcraft…

    Por muy pobre que fuera era innovador y se le echaban muchas horas porque no se sabía bien cómo jugar a este género mixto.
    Recuerdo que hice una guía inmensa con FAQ y todo, estrategias y demás que apareció en la Micromanía en forma de librito, aunque muy recortada.

    Y también recuerdo que Virgin iba a ofrecer el cambiar el juego en inglés por uno doblado con voces y todo. Cosa que nunca se llegó a producir. Westwood no se molestó gran cosa en esto de llegar más allá de la puerta de su casa porque ni éste ni RA ni las expansiones llevaban subtítulos de ningún tipo.

    Más tarde salió nativo para Windows pero aquello era otro juego. La estética estaba desaparecida y las proporciones no tenían nada que ver -especialmente dolorosas eran las secuencias de vídeo interpolado-.

    Hay un modder, Nyerguds, que tiene un trabajo elaboradísimo sobre la versión para W95 que funciona en sistemas modernos. Y no hay que hacer nada para echarlo a andar. Menos da una piedra.

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