Eternal Darkness: Las tinieblas acechan

Llevan incontables siglos acechando entre las sombras, conspirando para devolver a la tierra terribles y poderosos dioses ancestrales. Son seres despiadados e irracionales, cuya existencia no tiene más sentido que servir a la causa de la oscuridad. Para ellos y quienes los dirigen los humanos no son más que carne y huesos, estorbos de los que hay que deshacerse, y enemigos en una lucha que puede sostener el reinado de la luz o sumir al mundo en la “Oscuridad Eterna”… y un misterioso libro recoge los detalles de esa milenaria lucha, conteniendo en sus raídas páginas las claves para que los humanos tengan su última oportunidad….
La compañía canadiense Silicon Knights sorprendió a propios y extraños en 2002 con el lanzamiento de un excepcional exponente del género Survival Horror para Game Cube. Un juego que había sido eternamente aplazado desde tiempos de Nintendo 64, y que daba la sensación del típico lanzamiento que, o no vería la luz nunca, o si acababa saliendo sería una gran decepción. Sin embargo, lo que nos encontramos fue una cautivadora aventura, que destacó por el elenco de personajes jugables, su cuidado guión y las consecuencias de la locura de los protagonistas.

El planteamiento argumental de Eternal Darkness posee un enorme atractivo. El juego comienza con Pius Augustus, un oficial romano del siglo I a. C., que siente como una extraña llamada procedente de unas misteriosas ruinas, y que movido por la curiosidad sigue inconsciente del terrible destino que le espera, pues acabará convertido contra su voluntad en un esbirro del mal, y tratará de llevar a cabo la misión de devolver al mundo un dios ancestral que traerá ineludiblemente la destrucción. Pero su plan le llevará cientos de años, y serán varias las personas que, casi sin saber cómo, se verán involucradas en el intento por detenerle.
Tras la especie de prólogo en el que tomamos el control de Pius, nos encontraremos un par de milenios después con la que será la protagonista principal del juego, que responde al nombre de Alex Roivas, y que no es para nada la arquetípica heroína de videojuego: atractiva pero no exageradamente voluptuosa, vestida convencionalmente y sin ningún tipo de poder increíble o condiciones físicas asombrosas; es una mujer muy normal que se verá envuelta en una historia trágica que la supera, y que comienza con una llamada de la policía para que se persone en la mansión de su abuelo, que ha sido brutalmente asesinado en la misma.

Alexandra quiere pasar el trago de reconocer a su familiar e irse lo antes posible, pero justo antes se dará una vuelta por la mansión, tratando de descubrir algo que pueda guardar relación con la misteriosa muerte… y lo encontrará, vaya si lo encontrará. En una habitación secreta descansa un aterrador libro, cuya cubierta está hecha de huesos y piel humanos, un libro envuelto en tinieblas y en cuyas páginas fueron escritas las historias de personas que a lo largo de los siglos trataron de entorpecer, más o menos conscientemente, la resurrección del mal, y la mayoría dieron su vida por ello.
En cada una de las páginas de este libro, y en las investigaciones del doctor Edward Roivas, el abuelo de Alex, se encuentran las respuestas necesarias para que la humanidad pueda tener alguna opción en la batalla final, que está próxima, y en la que nuestra protagonista será el último eslabón de una milenaria cadena. Pero antes de eso iremos reviviendo las historias de todos los personajes que cuentan con su página en el misterioso libro, lo que nos llevará a diferentes épocas históricas, muy bien ambientadas y perfectamente contextualizadas.

Esta peculiar estructuración del guión va a marcar el desarrollo del juego, que se caracteriza por una docena de historias diferentes, cuya duración media ronda la hora, y entre medias controlaremos a Alex recorriendo la mansión en busca de las hojas que faltan al libro, que son las que nos trasladarán a nuevos personajes y escenarios.
La Francia de Carlomagno, la I Guerra Mundial, la Persia altomedieval, Irak durante la Guerra del Golfo, Camboya en dos etapas muy diferentes o los tiempos de la inquisición europea son algunos de los contextos que en que nos encontraremos, lo que convierte a Eternal Darkness en una verdadera delicia para los amantes de la historia, pues además los diferentes aspectos de la contextualización o la arquitectura están muy bien plasmados; finalmente, a nivel narrativo el juego destaca por el uso de un lenguaje muy literario y trabajado.

Si nos alejamos un poco de los aspectos argumentales y del guión, y centrándonos más específicamente en la experiencia jugable, nos encontramos ante un juego de aventura, que podemos encuadrar en los Survival Horror por su tenebrosa ambientación, y cuya perspectiva es en tercera persona, con una cámara que no es libre, pero tampoco estática como por ejemplo en los antiguos Resident Evil, sino que se mueve de una forma predefinida dependiendo de la posición del jugador.
El movimiento de los personajes es muy convencional, pero no lo es tanto la forma de atacar a los enemigos, pues pulsando el botón R prepararemos el arma, pero antes de utilizarla con el A podemos mover el joystick para elegir la parte del cuerpo a golpear, lo que nos permite decapitar o desmembrar a nuestro enemigo, y dependiendo del tipo, será más conveniente seguir uno u otro orden. Además de esto contamos con un sistema de magias muy llamativo, a través de la combinación de unas runas muy bien pensadas y muy lógicas, que combinadas como un conjuro nos permiten desde invocar criaturas a recuperar nuestra vida, o lanzar hechizos de ataque y defensa.

Con estas magias y un armamento acorde con la época en cada caso debemos internarnos en los santuarios de la “oscuridad eterna”, para vivir de primera mano la lucha entre la luz y las tinieblas a través de los siglos, y una fantástica fusión entre historia y fantasía, que nos llevará a encarnar a personajes que van desde un reportero de guerra a un arquitecto, pasando por un monje franciscano o un arqueólogo… todos ellos tienen en común el ser gente normal, que para nada desentonan con su época, y que tendrán que responder con todo su empeño a la dificilísima lucha que el destino les ha deparado.
La exploración es fundamental en el juego, con el tradicional esquema de ir consiguiendo los objetos que nos permitan abrir el acceso a nuevas áreas. Finalmente, no nos podemos olvidar de las tres barras que definen la salud de los personajes: dos de ellas, la roja y la azul, se refieren a vida y magia, por lo que no necesitan mucha explicación, pero hay una más, de color verde, que se refiere a la cordura, y que descenderá cada vez que nos sorprenda un enemigo, o incluso más si no lo eliminamos rápidamente; las consecuencias de tener un nivel bajo en esta característica son imprevisibles: tal vez entremos en una habitación y veamos reventar nuestra cabeza, la televisión se apague de golpe, el volumen cambie sólo, empiece a caer sangre del techo, y un largo etcétera… nada será real (o casi), sino que se trata de alucinaciones, pero incremental el nivel de terrorífica tensión que ya de por sí tiene el juego, haciéndolo todavía más angustioso, y generando una mayor sensación de agobio en el jugador. Aún así, no estamos ante un juego especialmente aterrador, aunque sí presente algún que otro susto no apto para cardiacos.

A nivel técnico Eternal Darkness es un juego de contrastes, pues algunos aspectos de sus gráficos están a un nivel impresionante, mientras que otros parecían, ya en su época, algo caducos. Tal vez en esto último tenga que ver que el juego se estaba desarrollando originalmente para Nintendo 64, y que se decidió pasar a Game Cube cuando el desarrollo ya estaba bastante avanzado. De esta forma nos encontramos con unos modelados de personajes y escenarios algo poligonales, y muy inferiores a lo ya visto en aquella época como el remake del primer Resident Evil. Sin embargo, el juego acaba dando la talla en lo visual porque la ambientación está muy conseguida, y los efectos de luz o las magias resultan bastante vistosos.
Los aspectos sonoros destacan también por su importancia en la ambientación, gracias a una música simple pero que ayuda a generar tensión, y a unos geniales efectos sonoros, desde los ruidos de la madera sobre la que andamos hasta los gruñidos de las criaturas. El juego está doblado en inglés, destacando la voz del narrador que introduce las historias, y que resulta muy imponente.

Todos estos elementos quedan al servicio de uno de estos juegos que tienen algo especial, un carisma que lo distingue claramente por encima de otras aventuras que en lo técnico o lo jugable puedan estar a su nivel o incluso más arriba. Su duración se puede ir fácilmente a las 15-20 horas, y da algunos argumentos interesantes para volver a jugarla, además de tener una dificultad muy equilibrada y algunos puzles complicados, aunque siempre sin pasarse.
Gracias a sus numerosas virtudes, Eternal Darkness se convirtió, sin vender excesivamente, en un juego con una buena legión de seguidores, que piden a gritos una secuela, y no cabe duda de que, tomando la base de este juego, ampliándola a nuevos contextos y personajes se podría conseguir una aventura genial, y declaraciones de miembros de la compañía han dejado las puertas abiertas. Eso sí, viendo que últimamente a Silicon Knights no le van muy allá las cosas (véase Too Human), tal vez sea mejor que Eternal Darkness descanse en paz como uno de estos geniales juegos sin secuelas que dejará para siempre su título ligado sólo a buenos recuerdos…

LO MEJOR
+ Un guión magistral.
+ 12 personajes diferentes, con diferentes contextos y equipamientos.
+ Ambientación estupenda.
+ El sistema de magias.
+ Los efectos derivados de la pérdida de cordura.
LO PEOR
-Las historias de algunos personajes se hacen muy cortas.
-Escasa variedad de enemigos.



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