House Fly: La microaventura gráfica definitiva

La próxima vez que gritéis enfurecidos cuando una mosca se os pose en la nariz, poneos por un momento en el lugar de la mosca. Cuando le deseéis mil males a ese pobre díptero, atrapado e impotente a este lado de la ventana, reflexionad. O mejor aún, introduciros en su peludo cuerpecillo con House Fly, una breve epopeya sobre la libertad, la constancia y la utilidad de las heces de gato.

Una mosca, una ventana, un destino. PETA approved (o igual no).

16 comentarios
  1. Loulogio
    Loulogio Dice:

    A ver, despertamos al gato al ponernos pesados en su oreja, va al cajón, nos posamos en sus necesidades, las depositamos en su pastilla…. despertamos, se toma la pastilla. Entonces el ventilador se apaga y ahora qué??? veo la rendija pero no me puedo escapar por ella ni entrar en el baño.

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  2. ICEC00L
    ICEC00L Dice:

    Por primera vez en la vida me he podido sacar las ganas de molestar a un humano zumbando en su oreja (aunque todo sea digital obviamente). Me pareció interesante estar en los zapatos o en las patas de una mosca viendo la vida desde otra perspectiva, y como bien dijo mi profesor de Biología: No es de paranoico pero considero que si una mosca se para arriba de un pan habría que tirarlo.

    PD: Soy de los que piensan que las moscas son unos seres maquiavélicos, se paran con sus patitas, las frotas una con otra y dicen cosas terribles, con una risa diabólica y además quieren GOBERNAR EL MUNDO… :(.

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