Shadow of the Colossus - Grandeza y genialidad

La muerte de su ser más amado no detuvo a ese hombre: Atravesó valles y montañas, corrió a través de las más inmensas praderas, se adentró en bosques insondables en los qeue la mano del hombre ya no llegaba… y llegó hasta el Templo de la Adoración, en las Tierras Prohibidas, un lugar tan inhóspito como lejano.
Una vez en el templo, dejó el cadáver de su amada sobre el altar y entonces escuchó las voces de quien se hace llamar “Dormin”.
“Destruye a los dieciséis colosos que representan estas estatuas y tu deseo te será concedido”
Así hablaron Dormin y el viajero, aún sabiendo la dificultad de tal tarea, se dispuso a luchar hasta con gigantes si hacía falta…
Originalidad

Shadow of the Colossus… pocos videojuegos conozco que no sólo sean realmente entretenidos sino que, además, alcancen la categoría de “arte” con tanta vehemencia y elegancia como éste.
Tiene muchos elementos que lo hacen imprescindible en nuestras estanterías de juegos, a saber: Geniales gráficos, historia simple pero atrayente, desarrollo de la trama sutil, jugabilidad a prueba de bombas, espectacularidad, deliciosa banda sonora…
Sucesor en el tiempo y, a la vez, precuela del también genial ICO, este trabajo de Sony Computer Entertainment derrocha buen hacer en todos sus aspectos, aparte de originalidad por el concepto que maneja.
Grandeza

Lo primero que impresiona de este juego es el tamaño de todo. Todo es enorme en Shadow of the Colossus, ya sea el templo en el que empiezas el juego, ya sea todo el espacio que supone la Tierra Prohibida, ya los diferentes lugares que visitas, ya los mismos colosos. Todo es gigantesco.
Tan enorme es el escenario sobre el que transcurre el juego que tendremos que hacer uso constante de nuestro fiel caballo Agro para ir de un lugar a otro con relativa velocidad (ir a pie de un lado a otro eterniza el juego, os lo aseguro…).
Sin embargo, en contraposición con tan basto mundo, hay que reconocer la simplicidad de nuestro personaje. No esperéis ver a un guerrero curtido en mil batallas que sabe cómo pulverizar montañas con un simple grito (no es Son Goku…), de derrotar a decenas de enemigos de una sola vez (tampoco es Dante…), ni siquiera esperéis que maneje bien la espada (bien torpe es manejándola). De él sólo podéis esperar que sepa correr, saltar (con bastantes limitaciones), montar a caballo, disparar con su arco con gran habilidad (lo cual puede decir mucho sobre su auténtico trabajo más allá de mata-gigantes) y, sobre todo y ante todo, su inhumana forma de agarrarse a cualquier cosa.
La agilidad de este buen chaval es lo que le permitirá salir victorioso de las espectaculares batallas contra los inmensos colosos.

Su objetivo de matarlos a todos le lleva a tener literalmente que escalar sobre ellos hasta llegar a sus aparentemente inaccesibles puntos débiles. Todo ello, tras esquivar sus ataques, llegar hasta ellos, lograr encontrar un modo de escalar hasta sus puntos débiles, trepar a lo largo y ancho de sus colosales cuerpos, evitar que te sacudan de vuelta al suelo y, al final, lograr clavar tu espada en sus carnes…
Y todo ello, vigilando que no te causen excesivo daño y que no te canses en demasía porque, si te fallan las fuerzas, caerás sin remedio de vuelta al suelo…
Los colosos

Lo que da sentido a este juego son los colosos, esas gigantescas criaturas de naturaleza extraña, no se sabe si biológica, mecánica, mágica o una mezcla de todas ellas.
Todos los colosos, aparte de enormes (hay que insistir en ello… hasta que no los ves directamente no lo comprendes de verdad…) son extraños a la par que sus movimientos resultan de lo más espectaculares aún a pesar de que no suelen hacer nada fuera de lo normal más allá de su tamaño. Cuesta creer que sean capaces de moverse, que puedan levantar sus brazos o mover sus piernas o, incluso, que sean capaces de volar libremente por el cielo. Pero lo hacen. Y logran arrancar tanto miradas de admiración como de terror cuando ves que se te acercan con poco nobles intenciones para tu barra de vida.

Todos ellos son mayormente diferentes. Los hay con formas humanas (los más comunes) y diferentes formas animales pero, aún así, todos ellos tienen detalles que los diferencian enormemente, ya sea sus agresividad (o falta de ella), su insistencia, su inteligencia (nula en algunos casos) o las dificultades que suponen acceder a ellos, ya sea porque no se dejan matar, ya porque encontrarlos en el enorme mapa del juego es como encontrar una aguja en un pajar.
Lograr acabar con todos los colosos exige no lanzarse a lo loco puesto que, al fin de al cabo, Wander es patético manejando la espada (lo único que sabe hacer de verdad es pinchar con ella…) y que el arco no sirve para acabar completamente con los colosos. Así pues, habrás de esconderte de los gigantes hasta encontrar una buena oportunidad para subirte a ellos, provocarlos, engañarlos, escapar de ellos, hacerles tropezar, llamarles la atención, confundirlos o, incluso, asustarlos (es posible, sí…). Todo ello desde la esfera de la prudencia puesto que Wander es un simple humano…
La recompensa a tus victorias es extraña y no es hasta el genial final del juego que comprendes el verdadero juego que han estado jugando Dormin contigo…
El arte de una obra de arte

Gráficamente, Shadow of the Colossus supone el culmen de los gráficos en PS2. Llevando al extremo las posibilidades de la máquina a la par que se usan unos cuantos trucos gráficos y se sacrifica un poco en cantidad de fotogramas por segundo (no va a sesenta fps, por desgracia) se nos muestra un juego que bien podría ser de la siguiente generación de videoconsolas. El juego se mueve con mucha fluidez, no hay ralentizaciones aún a pesar de la cantidad de polígonos en movimiento que hay y todo es mostrado con suma naturalidad, desde los lentos movimientos de los colosos (que no pueden ser más rápidos a causa de la naturaleza de su propio tamaño) ya por los torpes movimientos que el sufrido Wander tiene que realizar a causa de los bandazos, golpes, caídas, temblores y demás impedimentos que los colosos nos ponen en nuestro camino.
Todo el mapa parece realizado en una sola pieza aún a pesar de su vastedad aunque, tras unas cuantas observaciones, podemos fijarnos en el truco que usaron los programadores para ir cargando diferentes secciones del mapa sin que nos diéramos cuenta (a la guisa de los pasillos sin música de Castlevania, Symphony of the Night): Cuando veáis una luz que os impida ver por completo el camino por completo, es que se está cargando la siguiente sección del mapa hacia la que os dirigís. Detalles como este nos ofrecen una acción continua sólo interrumpida por las diferentes escenas pre y post combate.

En cuanto a sonidos, el juego tiene una gran cantidad que ambientan bien el juego: Los pasos, los ecos, los cascos de Agro, sus relinchos, los silbidos y llamadas de Wander, el viento en los valles y cuevas, las corrientes de agua así como el mar… en las zonas silenciosas del juego es casi como si en lugar de estar encerrado en casa jugando a la consola estuvieras dando un agradable paseo por el campo.
Y pasemos al aspecto que más llama la atención en este genial juego: La música. Épica, deliciosa, inspiradora, emotiva… son buenos calificativos a la genial composición de Kow Otani. De carácter completamente orquestal, se nos ofrecen decenas de composiciones a lo largo de los viajes de Wander a lo largo y ancho de la Tierra Prohibida así como en los combates nos hacen sentirnos con fuerza para abatir a los monstruos que se interponen entre nosotros y la resurrección de la amada de Wander. Así, los combates pueden empezar con una presentación tranquila, una música deprimente que nos muestra cuán pequeños somos ante los colosos y, cuando llegamos a estar cerca de sus puntos débiles, suenan las sinfonías de las batallas, las canciones que nos enseñan que estas batallas de David contra Goliat son realmente posibles…
The Opened Way - Eminence Orchestra
En conclusión
Chapeau por los desarrolladores de Sony: No pudieron dejar mejor parche de oro entre el primero de los últimos juegos de la negra consola (aunque yo soy de lo que se niegan a pensar que ya está muerta… sólo hay que ver lo que pasó con la Dreamcast). Un auténtico Must Have que todo amante de los buenos videojuegos, así como los que piensen que los videojuegos sólo muestran violencia, debería probar, disfrutar y terminar para dejar caer una lagrimita por el portentoso final del juego que, de alguna manera, se encadena con su sucesor espiritual, ICO.
Ya por juego, ya por espectáculo gráfico, ya por soberbia e irreemplazable banda sonora, Shadow of the Colossus es algo que no se puede dejar pasar.
Trailer del juego
Enlace: Página oficial
Hasta más leer



























Lo peor: corto. Eso sí, es rejugable. Y los gráficos son muy bonitos y grandes pero si hay extrañas ralentizaciones o bajadas de frames, ¿no? Ya hace tiempo que no juego, voy a repasar mi reseña
Un juego… enorme.
Un gran juego… aunque cuando te lo has pasado un par de veces echas en falta algo más de chicha.
Con el tiempo, te das cuenta que en su simpleza reside su grandeza. Para mi uno de los grandes en la historia de los videojuegos, y sin duda de los que guardo mejor recuerdo.
Shadow of the Colossus es una verdadera joya y, junto a Okami, mi juego favorito de Play Station 2. Poco me importa que sea corto y que haya pocas cosas que hacer, este juego es absolutamente épico, su música y sus espectaculares tomas resonarán para siempre en mi cabeza, y se aleja de cualquier otra cosa vista en un videojuego para ofrecer una experiencia inigualable.
Fantástico análisis, Jeshua, felicidades.
A todo esto, tengo a medio camino un análisis de Ico, que me lo volví a jugar hace poco, aunque soy de los que prefiere muy por encima a Shadow of the Colossus
Muy buen artículo sobre uno de los mejores juegos de la todavía muy viva PS2. Me lo compré en cuanto salió en España y lo disfruté como un enano. Posiblemente lo vuelva a jugar dentro de poco, juegos como estos son los que te incentivan a volver a vivir aventuras pasadas.
Un juego increible.
Divertido, atrapante, completo.
Lo peor: No tiene progresive scan, no que le hace falta, pero si que le quedaria bien.
La historia pone a cada uno en su sitio, para este juego, hay reservado un altar muy alto.
Un juegazo como pocos, la batalla contra el colosos Knight puede ser la mejor que haya jugado nunca
Es un juego espectacular por una simple razón, no necesita QTE (Quick Time Events, la rutina aquella de ataques en base a combos de botones que creó Shenmue y que ahora copian 11 de cada 10 juegos) para serlo. No es necesario secuencias automatizadas tipo GOW para sentir la fiebre del combate contra un dios, solo con controlar al personaje ya la sientes
Creo que hay pocos enemigos más espectaculares en la historia de los videojuegos que los 16 de este JUEGAZO sin parangón
es uno de los mejores juegos que he videado
Increible juego, junto con ico, jamas me habia pasado ponerme triste desde el primer metal gear =P
En mi opinion Shadow Of The Colussus vuelve a los videojuegos de antaño.Con un control bastante simple y sin muchas complicaciones a la hora de jugar,pero tan divertido que puedes pasar horas luchando con los imponentes colosos.Algo que ya no se ve muy amenudo donde solo las tutoriales te quitan bastante tiempo,ademas shadow of colossus es interesante sin grandes secuencias de video o dialogos.
Ups… se me había olvidado comentar lo de su corta vida : P (NdD: Apasionado que se deja cosas evidentes en el tintero XD).
Espero que no me crucifiqueis, pero a mi personalmente no me gusto el juego.
Demasiado lento, poca accion y muy repetitivo para mi humilde entender gamer…
Para mi este es el mejor juego de la PS2, es simplemente mágico y original, guardo especiales recuerdos de el y de God of War, me parece que Sony con esas dos joyas cerro con broche de oro la etapa de las consolas de antigua generación.
[...] con el demake de Portal, hoy mismo lo toca el turno a otro juego de los que marcan época, Shadow Of The Colossus. En esta ocasión no necesitaras ningún emulador para jugarlo puesto que ha sido programado [...]