Stunt Race FX

El chip Super FX, que permitía a una consola como Super Nintendo mostrar unos gráficos de un aspecto tridimensional inusual para la época, había causado un notable revuelo por sus posibilidades desde que debutó en Star Wing. La propia Nintendo, conjuntamente con Argonaut, decidió solamente un año después aprovecharlo para un juego de coches, que se convertiría en uno de los más recordados de la 16 bits de Nintendo.
Stunt Race FX no apostaba por el realismo, aunque tampoco trataba de llegar al nivel de fantasía de juegos como Mario Kart. Pero su planteamiento informal se apreciaba desde el primer momento a través de los diseños de los vehículos, provistos de ojos y otros rasgos faciales que les daban un aspecto muy simpático (como el de los recientes coches de la película Cars, por ejemplo). Además, no eran rígidos como en cualquier juego del género, sino que tenían animaciones específicas, con las que parecía cobrar vida. Los circuitos, por su parte, presentaban entornos de lo más variado, eran un total de 12 (una cifra más que aceptable entonces) divididos en tres categorías, y además algunas pistas específicas para ciertos tipos de pruebas y fases de bonus.

Con diferencia, el aspecto por el que más llamó la atención en su día fueron los gráficos. Pese a que resultaban excesivamente poligonales, y quizá no hayan envejecido muy bien, el efecto tridimensional que generan resultó impresionante en su día. los escenarios mostraban una variedad y colorido impresionante, aunque sus texturas fuesen planas, pero se lograron unos entornos muy convincentes y efectistas, desde valles a ciudades nocturnas pasando por zonas acuáticas o montañas. Los vehículos, por su parte, presentan un genial diseño, y una expresividad muy lograda, aunque nada más que hay cuatro, una cifra que resulta a todas luces escasa, pero dadas las diferencias entre ellos, no tenía nada que envidiar a la mayoría de juegos de su tiempo. Además, hay que destacar también la existencia de tres cámaras diferentes, incluida una interior, y muy bien resueltas gracias a la tridimensionalidad del juego.

El aspecto sonoro encajaba muy bien con los coloristas entornos y el tono desenfadado del juego. Musiquillas no especialmente destacadas, pero en general simpáticas y variadas, y unos efectos sonoros realistas combinados con otros más graciosos y humorísticos.
El control destacó por varios aspectos. Empezar no resulta sencillo, especialmente con los vehículos más complicados (aunque para eso está el todoterreno), pero una vez se le va dominando y conociendo las posibilidades particulares de cada bólido tiene muchísimo jugo. Y es que tratar de superar los récords suponía uno de los mayores alicientes de este juego, ya que además, siendo los cuatro automóviles tan diferentes, el aliciente de hacer esto con cada uno de ellos era importante. También hay que decir que esto salva la esperanza de vida del juego, que en otros aspectos no estaba a la altura, como por ejemplo en su modo multijugador, que permitía la participación de dos jugadores, pero compitiendo solamente entre ellos, sin más rivales, y resultaba por ello bastante insulso, teniendo en cuenta además la ausencia de objetos arrojadizos u otros alicientes similares.

Con todo, el modo campeonato resulta un reto muy entretenido, aunque solamente compitamos contra otros tres rivales controlados por la CPU, pero el nivel de dificultad está bien ajustado y crece de manera progresiva, además de ser imprescindible superarlo para desbloquear nuevas pistas.
Los vehículos disponibles eran los siguientes: El 4WD, una especie de todoterreno lento pero muy manejable; Coupe, un turismo amarillo equilibrado en sus características; F-Type, con apariencia de coche de Fórmula 1, muy rápido y complicado de conducir; y finalmente 2WD, una moto rapidísima y muy maniobrable, pero con escasa estabilidad y muy fácil de empotrar. También se puede jugar con un enorme tráiler, pero solamente en las fases de bonus especialmente diseñadas

Aunque no sea un juego realista en líneas generales, el trabajo realizado con la física de los coches era muy bueno para su época, y la sensación de velocidad lograda resultaba magnífica. Quizá adoleció de más elementos que animaran las carreras, de más vehículos en pista o de un modo multijugador con más chicha, pero para mí fue el mejor juego de coches de 16 bits junto con el Super Mario Kart, siendo este último ideal para disfrutar en compañía y el que nos ocupa mucho más apropiado para disfrutar en solitario.
No se le recuerda tanto por sus gráficos como al Starwing, pero es comprensible porque, aunque mostrase un uso más pulido del chip FX, ya no resultaba sorprendente; y dentro del género de la velocidad, pese a su calidad, quedó eclipsado en fama por grandes como Super Mario Kart o F-Zero, pero muchos todavía lo recordamos con cariño por las muchas horas de diversión.

LO MEJOR
+ Un aspecto gráfico espectacular en su época.
+ Las diferencias entre vehículos.
+ Conducción equilibrada y exigente.
LO PEOR
- Insulso modo multijugador.
- El garaje anda escaso de modelos.

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