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Coleccionar por cojones (vol. 1)

El hombre lleva coleccionando cosas desde que es hombre. Chapas, llaveros, camisetas, egagrópilas… y videojuegos, por supuesto. No es para menos, ya que un trozo tan importante de la cultura es algo que merece la pena ser preservado, al igual que libros o películas.

diogenes

De igual modo que lo lógico es coleccionar cosas por gusto, hay quien lo hace por disgusto. Es decir, el coleccionar bodrios por el hecho de serlo. Dentro de la temática, coleccionar bodrios simplemente por ser raros o difíciles de encontrar. De eso va la cosa hoy, de coleccionar por cojones. (para hacernos los listos íbamos a poner “per se” en el titular, pero finalmente el editor accedió a usar la palabra cojones) Videojuegos que no interesaron un pimiento por ser, en el mejor de los casos, del montón… y que por supuesto ahora siguen siéndolo, pero los queremos igualmente. Veamos algunos ejemplos interesantes, para empezar, del Cerebro de la Bestia versión PAL.

Whirlo

El primero debía de ser, por supuesto, Whirlo. Este juego, creado por NAMCO en 1992, tiene como característica más destacable ser más soso que la bandera de Libia. La música podría rivalizar en casposidad con la del telecupón, y los gráficos son igualmente casposos.

Pues el juego de marras suele alcanzar en subastas los 600 mortadelos sin problemas. De hecho, un pollopera lo tiene en venta en estos momentos por 950 machacantes sin despeinarse, sin pasar por la casilla de salida y sin despeinarse. ¿Por qué? ¿Masoquismo? En parte, pero también porque se trata del, probablemente, juego más raro en SNES PAL que se conozca. ¿Lo queremos? Pues no.

Cool World

Un segundo en discordia es la adaptación en videojuego de la película Cool World, que se llamó Una rubia entre dos mundos en España o Mundo Cool en hispanoamérica. La traducción de los títulos de las películas es algo que está mas que visto que es un imposible, por lo que es un tema que dejaremos de lado por el momento. Lo que es digno de admiración de este juego es… nada en absoluto.

Sprites digitalizados muy “bonitos”, y eso es todo. Un juego sin el menor sentido, como lo es que se lleguen a pagar un puñado de cientos de euros por un juego completo. Como ejemplo, sírvase esta subasta, que al tiempo de escribir este artículo va por 122 eurípides y subiendo. Dada la costumbre de los habitantes de EBay de pujar en el último microsegundo, vale la pena ir siguiendo la puja a ver hasta dónde puede llegar la vanidad de los coleccionistas.

Daze Before Christmas

Un juego relativamente desconocido, con una temática más bien infantil como es la figura del Papá Noel (viejito pascuero, para los herejes que llaman “Homero” a Homer Simpson). En apariencia con unos gráficos decentes, no pasa de ser una curiosidad que se repite más que un yoghurt de chorizo, vacío cual hospital robao y que, en definitiva, parece un juego a medio hacer.

Aquí un alemán que, planeando invadir Polonia, ha decidido hacer algo peor aún para la humanidad: subastar este juego, y ojo que va por más de 220 euracos. Bueno, podría ser peor: podría llover.

Space Invaders

Todos conocemos y, de alguna forma, idolatramos este juego. Lo que no es de recibo para nada es lo cutre que llegó a ser la versión para Super Nintendo. Lejos de aprovechar la potencia gráfica y sonora de este sistema, a algún chalado le pareció buena idea plantar la versión de final de los ’70 tal cual. Naturalmente no vendió una escoba, y ahora es una rareza encontrarlo en versión PAL. (Curiosamente en NTSC hay alguno que otro, se ve que ese día despidieron a alguien)

Lo más barato que se encuentra es un un pinfloi de Australia que, en lugar de tirarlo para que no vuelva (a diferencia de lo que haría un bumerán), lo ha puesto en venta por 53 eurípides… con sólo el cartucho. Para colmo la foto que pone es “orientativa”, por lo que es de esperar que el cartucho tenga más mataúras que un borrico viejo.

Por hoy está bien, nuestros estómagos dan para mucho pero mejor reservarlo para filetones y cerveza. Otro día entraremos en otros sistemas o regiones para gusto de todos. No pienso olvidarme de los juegos de Master System brasileños y los de Mega Drive coreanos, que merecen una estatua en una rotonda. Hasta entonces, sed felices.