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Manic Miner, la obra maestra de Matthew Smith

Corría el año 1983 o el 84, una época en la que la televisión en color era casi una novedad. Por aquel entonces aún disponíamos únicamente de dos cadenas, y ya nos sobraba a juzgar por el excesivo tiempo que la carta de ajuste aparecía en nuestras coloridas pantallas. Los videoclubs estaban en pleno apogeo y entrar en uno era como entrar en un paraíso inexplorado. La guerra de los formatos estaba en su momento álgido y la gente fardaba sobre el número de cabezales de su aparato de vídeo o de la calidad de imagen al darle a la pausa (hay que ver con qué chorradas se entretenía uno en esa época).

El ocio de un chaval de entonces consistía en recorrer en manadas esos centros de perversión llamadas ‘salas de recreativos‘, dilapidando auténticas fortunas en manejables fracciones de cinco duros (seguramente la moneda favorita de muchos) e intentando no coincidir con los matones habituales del lugar, más que nada para disfrutar del momento más relajadamente.

Recuerdo que uno de los sueños dorados de cualquier chaval era poder tener en su propia casa una de esas máquinas con las que tanto disfutábamos en los recreativos (bendito MAME). Al parecer eso era posible. Corrían rumores de que a fulanito o menganito su padre le había comprado en Andorra una cosa que se llama ordenador y en la que se podía jugar a los juegos de las máquinas. Dada mi naturaleza patológicamente escéptica nunca presté atención a esos rumores, y además lo único que había visto parecido era la consola Atari 2600 (creo) y las famosas HandHeld de varios fabricantes y la verdad, daban un poco de risa si la comparábamos con los arcades.

Pero llegó el día en que uno de los amiguetes de la pandilla resulto ser uno de los afortunados en recibir tal regalo de sus padres (que chollo eso de tener padres enrollados). Asi que organizamos una expedición encaminada a descubrir qué narices era eso que se llamaba ordenador.

Pues ahí estaba, un chisme negro (un Spectrum 48K) sorprendentemente pequeño con multitud de teclas de goma que se conectaba a la tele. Parecía una calculadora ya que era la única referencia que tenía en cuanto a artefactos dotados de teclas, pero estaba claro que tenía mucho más que ofrecer y eso lo íbamos a comprobar rápidamente. Lo primero que me sorprendió fue el extraño sistema que tenía para cargar los juegos. Tenía conectado uno de esos cassetes-grabadora que se usaban en el colegio para ponernos las lecciones de inglés. “Qué cosa más rara, que tendrán que ver las cintas de música con los videojuegos”, en fin. Tras asistir perplejo a varias sesiones interminables de pitidos y zumbidos la cosa me quedó clara: “¡este cacharro es la pera!” Vale que los juegos no llegaban a la calidad de los arcades, pero de alguna manera intuía que tanta tecla tenía que significar que estaba ante una máquina de infinitas posibilidades.

No voy a profundizar más en el impacto que me creó mi primer contacto con el mundo de la informática y me voy a centrar en lo que ví aquella tarde. Recuerdo que probamos un montón de juegos, y seguro que todos me dejaron flipado, pero es curioso que sólo me queda el recuerdo de dos títulos: Penetrator y Manic Miner. El primero quedó impreso en mi memoria seguramente por mi recién adquirida efervescencia adolescente (JUJU, Penetrator, JUJU), pero el nombre del segundo rebotaba en las paredes de mi cráneo por méritos ajenos al título en sí, y es que, señores, Manic Miner era un pedazo de juegazo y un clásico de los de toda la vida.

Manic Miner (Minero Loco) supuso para muchos la inauguración oficial del género de plataformas dentro del mundo de la informática lúdica doméstica. En el mundo de las recreativas ya existían grandes títulos como Donkey Kong, pero Manic Miner se encargó sin duda de dar el primer gran paso del género en nuestros cacharros (aunque ya habían aparecido otros títulos del género).

Su autor, un excéntrico chaval de escasos 16 ó 17 años llamado Matthew Smith se encargó de parir esta maravilla. Mientras trabajaba como freelance para Bug-Byte se le sugirió que diseñara un juego similar al Donkey Kong, aunque finalmente se inspiró en otro juego llamado Miner 2049er que salió un año antes para otras plataformas.

Pues resulta que este melenudo personaje el solito se cascó el juego en cuestión en un tiempo récord de 6 semanas. Me entra la risa cuando pienso en el tiempo de desarrollo que exigen las producciones de hoy en día. Afortunadamente tan breve espacio de tiempo no influyó negativamente en la calidad del producto final y hoy podemos disfrutar de un juego muy pulido y sin fisuras.

¿Qué podríamos destacar de este juego?, pues un número elevado de fases para la época, 20 (recordemos que Donkey Kong sólo disponía de unas pocas). Según el autor, se omitió la posibilidad de subir y bajar escaleras para poder incluir más fases, aunque un compañero de trabajo aseguraba que fue por pura pereza.

La sorpresa empieza desde la misma pantalla de carga. Se trata de una pantalla de carga ‘móvil’ en la que se alternan las palabras Manic y Miner. Un truco muy ingenioso que hace uso de cierta capacidad del Spectrum de alternar atributos de color llamada Flashing.

Tras la carga nos aparece el ‘menú’ principal, que no ofrece otra opción más que la de comenzar el juego. Quién no recuerda la sintonía que sonaba en este momento, se trata de ‘El Danubio Azul‘ de Strauss, composición que no pagaba derechos obviamente. Dicha melodía es interpretada en un piano virtual en el que vemos las pulsaciones de las teclas, curioso y original.

Si dejamos transcurrir la música y los textos de información a continuación se nos presentan las 20 fases que conforman el juego, pudiendo disfrutar de ellas sólo unos segundos, no vaya a ser que te las estudies. Podremos comprobar que la última fase es el decorado ‘idílico’ que vimos anteriormente en el menú principal.

Pero vayamos a describir el juego algo más en profundidad. Lo que más le caracteriza es el sentido del humor que desprende, desde el diseño de los enemigos (Retretes, teléfonos mutantes), hasta la pantalla de Game Over en la que un gigantesco pie aplasta al personaje (muy a lo Monty Python), pasando por un enemigo que parodia a un compañero de trabajo (El tal Eugene debía de tener el cuarto de baño como cuartel general). Gráficamente no es ninguna virguería, pero el Spectrum no daba para mucho más, lo que si resulta es bastante colorista.

El sonido merece también una mención especial, no por su espectacularidad o variedad, sino por lograr el mérito de reproducir una melodía (‘En la gruta del Rey de la Montaña‘ de Grieg) mientras jugamos. Gran chorrada en los tiempos que corren pero un gran mérito técnico para la época y la plataforma utilizada. Afortunadamente se puede silenciar, puesto que la machacona musiquita repite incesantemente un patrón de escasos segundos que puede llegar a saturar (lo cual nos da pistas de por qué enloqueció el minero).

Hablemos ahora de la jugabilidad. Se trata de el típico juego de plataformas en el que tenemos que recoger todos los objetos ‘flasheantes’ (llaves generalmente), lo cual nos permitirá acceder a la salida que permanece inactiva inicialmente. Si lo logramos pasaremos de fase. Contamos con 20 fases de una sola pantalla que deberemos sortear con sólo 3 controles, izquierda, derecha y salto. Deberemos hacer uso de estos controles con extrema meticulosidad, porque estamos ante uno de esos juegos cuya dificultad hace que un pixel más a la derecha o a la izquierda suponga la diferencia entre éxito y fracaso.

Cada una de las fases o cavernas está poblada de varios enemigos que deberemos sortear. Dichos enemigos siguen trayectorias fijas, por lo que para pasar cada fase deberemos estudiar previamente sus movimientos y localizar la ruta a seguir, eso sí, sin relajarnos en exceso ya que tenemos un contador de tiempo en forma de barra de oxígeno, que una vez consumida nos hará perder una vida (disponemos de 3). Otras formas de perder vidas son el simple contacto con los enemigos u otros elementos estáticos letales (una especie de arbustos) o caer desde una altura excesiva. Al terminar cada fase se nos premiará en forma de puntos en función de lo que nos quede de oxígeno. Se nos premiará con una vida extra cada 10000 puntos, por lo que resulta bastante importante hacer acopio de ellos.

Manic Miner introdujo o popularizó algunos elementos que se siguieron usando en otros títulos del género, tales como las cintas transportadoras o suelos móviles, que nos fuerzan a ir en una dirección. Un elemento que si no me equivoco, es totalmente original de Manic Miner son las arenas movedizas que no son más que suelos que se hunden al caminar sobre ellos hasta desvanecerse y que deberemos tener cuidado en algunas ocasiones de no hacer desaparecer del todo para procurarnos un posible camino de vuelta en algunas fases.

Manic Miner es uno de esos clásicos que crearon escuela y eso es algo que sin duda podremos apreciar en todos los juegos de la saga Monty Mole o Dynamite Dan, que recurren de nuevo al sentido del humor y a los mismos elementos estructurales, aunque obviamente introducen algunos nuevos.

El juego supuso para Matthew Smith cierta fama y ganar una considerable cantidad de dinero, aunque en el plano negativo contribuyó a descentrar a este ya de por sí excéntrico muchacho. A Manic Miner sigió una secuela, llamada Jet Set Willy, un juego del mismo género que incluía muchas más fases interconectadas entre sí y que supuso mucho más tiempo de desarrollo que el primero, en parte por su mayor complejidad pero principalmente porque su autor no llevaba muy bien la presión añadida después del tremendo éxito del primer título de la saga. Como prueba de esto, Jet Set Willy resultó ser un título mucho menos pulido que su precedesor, e incluía numerosos bugs que incluso impedían terminar el juego. Esto no fue un obstáculo para que esta secuela obtuviera un éxito aún superior al anterior y contribuyó a aumentar la fortuna de Matthew y de paso a descentrarlo aún más.

A los dos primeros juegos siguió un nuevo proyecto que en principio denonimaron Miner Willy meets the Taxman‘ (Willy conoce al inspector de hacienda), como parodia de ciertos encontronazos que tuvo su autor con hacienda. Se desconoce si era un mera coña o si finalmente se reconvirtió en otro proyecto llamado ‘The Megatree‘, lo que es seguro es que nunca se materializó y poco se hizo aparte de unos cuantos diseños.

A estos proyectos siguió otro con el sencillo nombre de ‘Attack of the Mutant Zombie Flesh Eating Chickens From Mars‘ (El ataque de los pollos marcianos zombis mutantes devoradores de carne, o algo así), pero ni el propio autor quedó satisfecho con el resultado y nunca vió la luz. Más tarde su compañía (en ese momento Software Projects) lanzó el juego ‘Star Paws‘ que supuestamente estaba basado en el anterior, aunque fue creado por otro autor. En 1988 Software Projects plegó velas y la figura de Matthew Smith literalmente se desvaneció.

Mucho se especuló sobre su paradero, incluso se creó una página web que planteaba varias teorías basadas en testimonios de gente que lo había visto en tal o cual sitio. Muchos de ellos inciertos pero otros resultaron ser verdad, cuando unos años más tarde, a finales de los 90, la figura ya legendaria de Matthew reapareció en la red. Al parecer, años atrás, el alcohol, las drogas y las fiestas terminaron por desquiciar a este ya de por sí poco centrado personaje y acabó dando con sus huesos en una institución mental en la que estuvo una temporada, tras la cual emigró a Holanda (¿huyendo del fisco?) donde estuvo viviendo en una comuna donde se ganaba la vida reparando bicicletas. Esta etapa finalizó en 1997 al ser deportado a Inglaterra. Más tarde descubrió por sus propios medios el sorprendente protagonismo que había tomado su figura en su ausencia, lo cual le hizo sentirse halagado al mismo tiempo que alucinado.

Hizo varios intentos de retomar su carrera como programador, pero unas veces la mala suerte, las circunstancias o su ya tocada capacidad de concentración le impidieron ir más alla de colaborar en la programación de una versión de Scrabble para GameBoy color. Se le conocen varios intentos de llevar proyectos propios a feliz puerto, entre ellos un supuestamente revolucionario juego de fútbol, pero su escasa constancia y el tener que trabajar esporádicamente en actividades no relacionadas con la programación acabaron por frustar cualquier intento.

Actualmente es un auténtico icono para los aficionados a la retroinformática y ha hecho alguna aparición en alguna feria retro y dado alguna que otra entrevista, pero que se sepa nada nuevo ha salido de lo que un día fue su genio creativo, una pena.

Volviendo al juego que nos ocupa, Manic Miner como cualquier otro juego icónico fue convertido para casi todas las plataformas y aún recientemente se pueden ver versiones más o menos fieles en Flash o incluso en Javascript. No voy a hacer una relación de las distintas versiones porque sería una tarea titánica, ya que incluso en Spectrum se llegaron a hacer multitud de continuaciones no oficiales con nuevos niveles.

En fin, espero que hayáis disfrutado de este artículo tanto como yo he disfrutado escribiéndolo y recopilando información sobre el juego en sí y sobre su autor.

Una última reflexión, igual es cosa mía, ¿No veis cierto paralelismo entre la vida de Matthew Smith y la de Syd Barret?

A continuación incluyo algunos enlaces de interés algunos de los cuales he utilizado como fuentes de información. Recomiendo especialmente el enlace de elspectrumhoy.es.

41 comentarios
  1. Pig_Saint
    Pig_Saint Dice:

    Qué gran artículo, Arturo. Me encanta.

    Manic Miner es uno de los juegos que mejor recuerdo de mi Spectrum, y su música chirriante (en especial la del piano de Strauss que comentas) permanecería en el fondo de mi cerebro hasta el día que me muera. Una vez leí por ahí que fue el primer juego de la historia en incluir música mientras jugabas, y no sé si será verdad, pero no se me ocurrió ninguno anterior.

    Eso sí, es un juego que había que aprenderse tan de memoria que una vez hecho podría uno hacerse con los ojos cerrados. ^O^

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  2. GalileiFigaro
    GalileiFigaro Dice:

    Siempre habra algún espabilado que pregunte quien es Syd Barret antes de molestarse en buscarlo por la red

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  3. NepT1
    NepT1 Dice:

    Es un juego original pero muy complicado… Porque todos los jovenes promesas de esos tiempos terminan en tan mal estado? Vease Paco Menéndez

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  4. GlAdOs
    GlAdOs Dice:

    Mola el artículo.Nunca he jugado con uno de estos (lo más parecido es el espectrum de los sims xD).

    PD:Que le pasa a las letras que se ven más negras?

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  5. Roger
    Roger Dice:

    Endevé xDDDDD Ahí tenéis, chicos y chicas, los efectos del jaco, el crack y el lsd.

    Say no to drugs 😀

    En fin, que el Spectrum fue un gran ordenador. Yo tuve el +, de 48k y con teclas duras.

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  6. Stranno
    Stranno Dice:

    Penetrator, un nombre muy comercial, sí. Seguro que hacía furor como regalo

    En el 83 ya se había gestado un mercado considerable de videoconsolas. De hecho, incluso la Intellivision había llegado a Europa. El problema era que España era “el mundo perdido” de la tecnología” y que eran cacharretes muy caros. En Estados Unidos, sin embargo, en el 83-84, los videojuegos ya llevaban un beneficio anual de 3200 millones de dólares y, se estima, el 25% de los hogares americanos tenían una videoconsola

    Sin embargo fueron los ordenadores los que mejor soportaron la crisis del 83 en ventas de videojuegos

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  7. ghostDancer
    ghostDancer Dice:

    Buen artículo, solo un pequeño pero , en España lo de la tele en color ya estaba más que asentado , te recuerdo que en el 82 fue el mundial de futbol y había sido ya el boom del video (todavía había batalla entre Beta, VHS y 2000, con el resultado que ya conocemos y casi hemos olvidado, por lo menos Sony que no parende lo de los formatos ) , hasta nosotros teníamos en casa, recuerdo que yo me quede la Philips enorme de lamparas o valvulas de vacio (si, soy tan viejo como para acordarme de esa tecnología) , en B/N y sintonizado manual para el zx81 y no eramos precisamente una familia pudiente que se dice.

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  8. usako_proudstar
    usako_proudstar Dice:

    increible… lo que se aprende todos los dias en una pagina web que no le responde a ninguna compañia grande, gracias pixfan en serio (no no es sarcasmo) la verdad de ustedes se peude aprender mucho muchisimo

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  9. Erebror
    Erebror Dice:

    Impresionante artículo @Arturo. Yo disfruté mucho el Manic Miner en mi queridísmo +2. Juegazo donde los haya aunque difícil como eran los juegos de la época.

    Increíble pensar la gran capacidad de los jóvenes de antaño a la hora de programar grandes juegos. Casi todos los genios tienen otra noción de la realidad, ahí lo que le pasó a este hombre…

    @GhostDance, hablando de cosas de antaño, hoy he estado con un colega trasteando una Magnavox Odyssey. No hay palabras para describir la sensación que se tiene al hacer funcionar un cacharro de hace 40 años!

    Salud!!

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  10. Arturo
    Arturo Dice:

    @GhostDancer: Pues tienes razón, pero por eso he escrito intencionadamente “…casi una novedad”, de hecho tu mismo lo reconoces al decir que te quedaste con la de B/N, lo mismo que hice yo, y además casualmente también una Philips. Eso sí, 2 años más tarde, mis padres nunca fueron grandes fans de la tecnología.

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  11. bqp
    bqp Dice:

    ¿Syd Barret? Pues es curioso, pero recuerdo un artículo de la época en que comentaban que Matthey Smith solía dormir de día y programar de noche escuchando Pink Floyd.

    Responder
  12. Mr. Increíble
    Mr. Increíble Dice:

    ¡Que pasada de artículo! Aunque reconozco que lo que más me ha gustado ha sido la parte nostálgica-personal en sí, toda la descripción de tu adolescencia hasta que empiezas a hablar del juego en sí (JUJU, Penetrator, JUJU)

    Responder
  13. Velvet Underground
    Velvet Underground Dice:

    Pasote retro-artículo, excelente!!. Y muy interesante la comparación con Syd Barret, difunto miembro fundador de Pink Floyd. Sus enajenadas y brillantes mentes tal vez tenga cierto paralelismo…y el empujón de las drogas aportó el resto.

    Por cierto, en otro terreno, comentar que el The Piper at the Gates of Dawn es uno de los mejores albums de todos los tiempos, nacido en el incomparable año 1967: Sgt. Pepper´s, El banana album de la Velvet Underground (coff coff), el primer disco de The Doors…pufff…que tiempos siderales aquellos…sniff, sniff…

    Responder
  14. nelson
    nelson Dice:

    Es verdad que ese juego tiene algo especial, yo tenia un amstrad cpc 464 y recuerdo que de varios juegos que tenía Jet Set Willy me impresionó bastante.. a parte de Jet Set Willy tengo un recuerdo muy especial también para Electro Freddy.. fue el primer juego que jugué en el amstrad… me encantaba y me sigue encantando.

    Gracias x traernos estos recuerdos..

    Responder
  15. Cpt. Amarao
    Cpt. Amarao Dice:

    A mi siempre me gusto mas el Jet Set Willy porque era mas facil, aunque no sabia muy bien que es lo que habia que hacer, pero ahora que se que el autor es un loco declarado ya lo comprendo todo 🙂 .

    Responder
  16. ghostDancer
    ghostDancer Dice:

    @Arturo, de todas formas por si no ha quedado claro, pedazo de artículo, que simplemente estaba yo en un momento tocapelotas por lo visto , además me has hecho sentirme joven otra vez (y cada vez es más difícil) . Lo que ya no recuerdo es si fue en el MM o en el JSW lo del famoso sistema de protección , de cuadros de colorines, que en aquella época fue la bomba. Solo había fotocopiadoras de B/N y las pocas que había de color si te copiabas la hoja te salía más caro que comprarte el juego original . En las copias que tengo para los emuladores están ya sin protección y no lo recuerdo.

    Responder
  17. anyeri
    anyeri Dice:

    La unica diferencia y lo que comvirtio a Syd en casi leyenda (como a muchos otros) fue el hecho de que murio a causa de lo que lo habia hecho grande.
    Las drogas te dan una gran capcidad cretiva: si, pero como todo en la vida (a esa cosa graciosa llamada vida) lo mas pequello e insignificante puesto en el momento justo y correcto te mata.
    Y lo que es la vida, en la musica te haces leyenda por morir de una forma apoteosica (claro entendido en el contexto musical: drogas, alcohol y mujeres). En lo videojuegos te haces leyenda con el simple hecho de hacer algo bueno y despues de eso vivr en la decadencia, o almenos es lo que puedo ver por medio de este aticulo.

    Responder
  18. anyeri
    anyeri Dice:

    @Velvet Underground: hey no muchos conocen el The piper at gates of dawn, o si lo conocen no saben que fue hecho por pink floyd, ese disco me lo paso una ex novia mia, muy bueno, la mejor cancion es la ultima del disco, bike, si mal no recuerdo. Es bueno saber que hay gente bien informada y que sabe apreciar en esto de la musica

    Responder
  19. marco tulio corona pacheco
    marco tulio corona pacheco Dice:

    sopa de nostalgia!!!
    gran artículo, a eso entramos los vejetes en este sitio a recordar y que nos arranquen sonrisas.

    saludos

    Responder
  20. Velvet Underground
    Velvet Underground Dice:

    Para anyeri: Soy un apasionado de la musica de los 60-70, The Beatlñes, Rollings, Cream, Hendrix, Doors, la Velvet, Led Zeppelin o Pink Floyd, entre otros, y en lo que respecta a Syd Barret siempre me ha parecido un genio. Incluso tengo su disco de temas en solitario, en donde pese a sus agudos problemas mentales tiene temas muy muy buenos (te lo recomiendo si no lo tienes). Amen de que hace poco me hice con su interesante biografía, en fin D.E.P. Un saludo!…

    Responder
  21. Ricardo
    Ricardo Dice:

    Hola amigos. Magnífico artículo este. Los pelos como escarpias se me han puesto. No se si es el sitio indicado pero os recomiendo esta página donde, programadores a los que nunca les estaremos lo suficientemente agradecidos los amantes del Spectrum, han rehecho muchos de los juegos de entonces con los medios de ahora. Tal vez muchos de vosotros la conozcais ya y si no es así … abrochense los cinturones porque es una bomba!.

    http://retrospec.sgn.net/game-links.php?link=mm

    Hay va el Manic miner !!! Disfrutadlo compañeros.

    Responder
  22. Leo Rojo
    Leo Rojo Dice:

    Gracias por la mención a El Spectrum Hoy. La verdad es que emociona que desde Pixfans os acordeis de una web tan modesta :-). Aunque a decir verdad el mérito en este caso lo tiene Depresiv, el autor del texto que habéis linkado. Su artículo es una auténtica maravilla.

    ¿Y este? Pues me ha molao tanto que lo voy a mencionar en la web. No digo más 🙂

    Responder
  23. Arturo
    Arturo Dice:

    @Leo Rojo: Gracias por tu comentario sobre este artículo. Coincido contigo sobre la calidad del artículo de Depresiv, casi podría decirse que es una mini biografía.

    @Todos: No sabía yo que era tan fácil tocar la fibra sensible de la peña. Me alegro de haberos hecho recordar una época (la de cada uno) en la que la ilusión era nuestro verdadero motor. Sniff!! ayy!! que me pongo tontito!

    Responder
  24. Ichigo
    Ichigo Dice:

    Pues yo jugué fatal a este juego. No sé porqué, pero lo hecho era tocar al tío que se ponía en medio, prueba de que seguía en el nivel 1. De haber saltado sobre este ahora mismo seguiría en buen camino.

    Responder
  25. NowhereManBB
    NowhereManBB Dice:

    Si el de la imagen principal a blanco y negro es Matthew…lo ovacionaria de pie, pues aqui no aplicaria esa frase de las Arcadias Americanas de “WINNERS DON’T USE DRUGS”
    Un juego completo y divertido….con su musica desesperante claro esta 😀

    Responder
  26. Shidomurdok
    Shidomurdok Dice:

    Leí este artículo hace mucho tiempo y pasé de comentar… la verdad es que está genial, me ha gustado mucho conocer sobre este juego y su creador.

    Responder
  27. Endimion
    Endimion Dice:

    Tanto Manic Miner como el Jet Set Willy fueron 2 de mis juegos favoritos en mi infancia. Los jugaba a mediados de los 80 en mi MSX y hoy en día los sigo jugando en mi iphone pues ambos estan disponibles para descargar en el apple store por menos de un euro.El Jet Set Willy no me lo pude acabar en mi infancia debido al bug de la habitación aquella donde morías nada más entrar y que el autor se inventó que era a causa de un gas letal. Una gran mentira para esconder el fallo del juego. Hoy en día es perfectamente acabable en las nuevas reediciones pero no deja de ser un plataformeo la mar de difícil.

    Responder
  28. runonthebank
    runonthebank Dice:

    “La unica diferencia y lo que comvirtio a Syd en casi leyenda (como a muchos otros) fue el hecho de que murio a causa de lo que lo habia hecho grande.”

    Esta frase no tiene sentido alguno. Syd murio de cancer de pancreas.

    Las drogas lo trastornaron, si, pero no lo mataron ni lo conviertieron en leyenda. En leyenda se convirtio EL haciendo el tipo de musica que hizo, al igual que Morrison o Hendrix (quien en teoria murio asesinado por su manager).

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