Ved si no a este pobre niño en Osaka, que debe estar lamentándose por no ser unos años mayor y poder mear tan tranquilo como el señor de al lado. Pero no, el es pequeño y ha de sufrir un urinario que sube y baja, que lleva música y que canta mientras uno trata de apuntar para no salirse. Si es que ser un niño siempre fue duro…

Vía: Gizmodo

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