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Dead of the Brain 1 & 2: cyborgs y zombies en el último juego comercial de PC-Engine

Qué gran consola la PC-Engine de Nec. Una máquina de 8 bits con una potencia capaz de rivalizar con cualquiera de las consolas de 16 bits, que además fue potenciada con su add-on para CD-Roms. Nuestra querida PC-Engine fue el hogar de innumerables joyas desde su aparición en 1987 hasta mediados de los noventa, cuando el sistema empezó a perder fuelle en Japón por culpa de la aparición de las bestias de 32 bits. Aún así, años después de su época dorada, sorprendió a propios y extraños con la publicación de un nuevo  juego (¡en 1999!), que ahora es uno de los más buscados por los coleccionistas del sistema –pagándose más de 400 dólares por él en subastas-. Hablo de Nightmare Collection: Dead of the Brain 1 & 2.

Después de esta obligatoria introducción, vayamos a lo que nos ofrece este valioso compacto que contiene dos juegos: se trata de las versiones mejoradas de Dead of the Brain y su secuela, juegos que aparecieron en 1992 y 1993 respectivamente en los ordenadores nipones de la época (tales como MSX o PC-98), con gráficos ligeramente mejorados, voces reales y algún que otro extra más. ¿Y de qué van estos juegos? Pues se trata de dos aventuras conversacionales típicas japonesas, al estilo Snatcher o Policenauts. Y, al igual que estas dos joyas que acabo de mencionar, estos dos misteriosos juegos cuentan con todo el encanto de las películas de terror y ciencia-ficción de los años 80 y 90, pasado por el siempre curioso filtro japonés. Podríamos decir que Dead of the Brain es una mezcla de los tópicos de las películas de zombies de Romero, con un toque de Re-Animator e incluso Terminator. Una mezcla brutal para cualquier fan de estas rarezas, y más en aquellos años, en los que –al menos en Occidente- estábamos acostumbraos a que, en las consolas, los juegos infantiles predominaban, sin apenas alternativas para los adultos.

Dead of the Brain (MSX, Pc-9801, FM Towns, X68000, 1992)

Vayamos con la premisa argumental de este primer DOTB: una noche cualquiera, nuestro rubio protagonista Cole recibe una llamada del Dr. Cooger, el típico científico loco de las pelis ochenteras, que trabaja con Sheila –la novia de Cole- como asistente. El motivo de esta llamada intempestiva es que el doctor ha creado un líquido capaz de revivir a los muertos, y quiere que su amigo sea el primero en ver los resultados. Cole se desplaza al laboratorio de Cooger para observar el macabro hallazgo de su amigo, pero algo no funciona como debería y el gato muerto con el que han probado el sérum enloquece, volviéndose extremadamente agresivo y peligroso, con los que los protagonistas tienen que huir por patas –en una escena totalmente inspirada en la película Re-Animator-. Pero su pesadilla no ha hecho más que empezar, ya que durante su huida, al Dr. Cooger se le cae su solución reanimadora en nada más y nada menos que un cementerio: obviamente las hordas de zombies no tardan en aparecer. Todo esto desembocará en una trama que implicará a los protagonistas con la mafia y la policía, que parece estar detrás del suceso, y en la aparición de un misterioso e implacable cyborg, para darle un poco más de dramatismo y surrealismo al asunto (ya que puede parecer que el robot estilo Terminator no pega mucho con la historia, de primeras). El capitán de la policía, Richard ‘Gul’ Grease, lejos de ayudar al protagonista en la búsqueda de supervivientes y pistas, parece que oculta un oscuro secreto que no será desvelado hasta la secuela del juego.

El mecanismo del juego es simple y muy similar a, por ejemplo, Snatcher. Seremos testigos de los acontecimientos mediante imágenes estáticas o con pequeñas animaciones, de muy buena factura para la época y con un inconfundible estilo manga. Lo mejor del juego son los continuos giros argumentales, que irán desvelando detalles de la intrigante –aunque típica y también, por qué no decirlo, poco original- historia a través de impactantes escenas extremadamente violentas. De hecho, la compañía detrás del juego es Fairytale, especializada en aventuras de temática erótica, y es que en las versiones para PC también encontrábamos escenas subidas de tono, que fueron censuradas en el port para consola –aunque la carga de violencia quedó intacta, todo sea dicho-.

Dead of the Brain 2 (PC- 98 1993)

El éxito de este curioso pero adictivo juego propició una secuela al año siguiente para los ordenadores personales de la época. En DOTB2 Cole tiene que lidiar con la aparición de una nueva droga sintética: la Blue-Sky, una letal mezcla de heroína con la solución reanimadora del Dr. Cooger, que está convirtiendo a los yonkis de la ciudad en una horda de zombies sedientos de sangre. Cuando una banda de maleantes pincha a la novia de Cole con una jeringa repleta de la antes comentada droga, nuestro protagonista iniciará una cruel aventura para determinar el origen de esta mortal substancia, y que estará relacionada con el cyborg de la primera entrega.

El estilo de juego es calcado al de la primera entrega, algo más simplificado si cabe, y con un estilo gráfico distinto, más estilizado y con algo más de colorido. La estética japonesa prevalece por encima de todo, y la ultraviolencia sigue presente con imágenes totalmente impactantes y no aptas para menores. Como curiosidad, DOTB 1 & 2, que fueron publicados por Fairytale para ordenadores como X68000 o FM Towns, eran en principio la típica aventura eroge (término que define a los juegos hentai con altas dosis de hemoglobina) que tanto abunda por las estanterías de las tiendas de Akihabara, por lo que Cole era capaz de acostarse con cualquier chica que se le cruzara en la historia. Este elemento fue eliminado en la versión PC-Engine, en la que Cole solo puede acostarse con Sheila, su novia.

También es curiosa la anécdota que hay detrás de la gestación de estos dos videojuegos, ya que fueron creados coincidiendo con la encarcelación del director general de la empresa Fairytale, por distribución de material “obsceno” (mejor no entrar en detalles). A partir de este golpe a la empresa, los responsables a cargo del desarrollo de software decidieron cambiar de rumbo y crear juegos con una ambientación y argumento más elaborado (y los llenaron de violencia explícita, en un intento de aumentar las ventas), ya que la empresa no estaba demasiado bien vista por aquel entonces, debido a sus juegos eróticos de escasa calidad. Quién les iba a decir a los señores de Fairytale que estos dos juegos alcanzarían la categoría de juegos de culto por parte de los gamers más rebuscados, y que serían reeditados en forma de recopilación en una época, exactamente el año 1999, donde la Playstation 2 estaba a punto de desembarcar en el mercado japonés, y la PC-Engine estaba más muerta que los zombies que aparecen en el disco compacto.

Opciones para jugar hoy en día

Y para acabar vamos a lo que importa: ¿Qué opciones tenemos hoy en día para disfrutar como es debido de DOTB 1 & 2? Realmente pocas, o muy pocas para ser sincero. El juego original de PC-Engine solo está al alcance de unos pocos debido a su prohibitivo precio, así que solo nos queda la baza de los emuladores. La PC-Engine es una consola excelentemente emulada, aunque tenemos el gran hándicap del idioma. Al parecer hay una traducción realizada por fans en camino, como sucedió en su día con Policenauts, por a día de hoy aún se encuentra a medio hacer. Si bien es un juego en el que es sencillo avanzar (debido a su naturaleza “point & click”), nos perderemos todos los detalles de la historia, a no ser que dominemos el japonés. Así pues, para los Occidentales el único atractivo del juego es ir clicando con paciencia, esperando nuevas e impactantes escenas, y disfrutar de la fantástica ambientación de los noventa, que reúne todos los atractivos “freak” que podamos esperar de un juego de estas características.

15 comentarios
  1. skype
    skype Dice:

    Y, al igual que estas dos joyas que acabo de mencionar, estos dos misteriosos juegos cuentan con todo el encanto de las películas de terror y ciencia-ficción de los años 80 y 90, pasado por el siempre curioso filtro japonés

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